18 de enero de 2014

Rubén Darío


Rubén Darío
(18/01/1867 - 06/02/1916)

Rubén Darío 
Félix Rubén García Sarmiento 

Poeta, periodista y diplomático nicaragüense 






Nació el 18 de enero de 1867 San Pedro de Metepa, Chocoyo, Nicaragua. Fue criado por su abuela tras la separación de sus padres. 

En el año 1886 viaja a Santiago de Chile, donde publicó su primer gran título: Azul (1888), libro que llamó la atención de la crítica. De regresó a Managua contrajo matrimonio con Rafaela Contreras en 1891; quince meses después nació su primer hijo y en 1893 falleció su esposa. 

En el año 1892 viajó a España como representante del Gobierno nicaragüense para asistir a los actos de celebración del IV Centenario del descubrimiento de América. Tras viajar por distintos países, residió en Buenos Aires, donde trabajó para el diario La Nación. En 1898 regresa a España como corresponsal y alterna su residencia entre París y Madrid, donde en 1900, conoce a Francisca Sánchez, mujer de origen campesino con la que tuvo un hijo y vivió con ella hasta el resto de sus días. Convertido en poeta de éxito en Europa y América, es nombrado representante diplomático de Nicaragua en Madrid en 1907. 

Sus primeros poemas son una mezcla de tradicionalismo y romanticismo; Abrojos (1887) y Canto épico a las glorias de Chile (1888). Este mismo año publica Azul (1888, revisado en 1890), dividido en cuatro partes: 'Primaveral', 'Estival', 'Autumnal' e 'Invernal'. A este libro debe que sea considerado como el creador del modernismo; escritores como Ramón María del Valle-Inclán, Antonio Machado, Leopoldo Lugones o Julio Herrera y Reissig le reconocieron como el creador e instaurador de una nueva época en la poesía en lengua española. 

En París entra en contacto con los poetas parnasianos y simbolistas abandonando el provincialismo por una poesía de la universalidad y cuenta su vida cotidiana pero a través de símbolos herméticos. En Prosas profanas (1896 y 1901), obra simbolista, desarrolla de nuevo el tema del amor. Formalmente creó una poesía elevada y refinada con muchos elementos decorativos y resonancias musicales; Cantos de vida y esperanza (1905) es el mejor ejemplo de ello. El canto errante (1907), es su libro, conceptualmente, más universal. 

En 1913 cae en un profundo misticismo y se retira a la isla de Mallorca. Allí empieza a escribir una novela La isla de oro -que nunca llegó a concluir- en la que analiza el desastre hacia el que está caminando Europa. También compone Canto a Argentina y otros poemas (1914), un libro dedicado a este país en el año de la celebración de su centenario en que quiso seguir el modelo del Canto a mí mismo de Walt Whitman. 

En 1915 publica La vida de Rubén Darío, año en que regresó a a América donde falleció el 6 de febrero de 1916 poco después de llegar a Managua. 


Obras

Poesía

  • Abrojos 1887
  • Rimas 1887
  • Azul.... 1888
  • Canto épico a las glorias de Chile 1887
  • Primeras notas 1888
  • Prosas profanas y otros poemas 1896
  • Cantos de vida y esperanza. Los cisnes y otros poemas 1905
  • Oda a Mitre 1906
  • El canto errante 1907
  • Poema del otoño y otros poemas 1910
  • Canto a la Argentina y otros poemas 1914
  • Lira póstuma 1919


Prosa 

  • Los raros 1906
  • España contemporánea 1901
  • Peregrinaciones 1901
  • La caravana pasa 1902
  • Tierras solares 1904
  • Opiniones 1906
  • El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical 1909
  • Letras 1911
  • Todo al vuelo 1912
  • La vida de Rubén Darío escrita por él mismo 1913
  • La isla de oro 1915 (novela inconclusa)
  • Historia de mis libros 1916
  • Prosa dispersa 1919 



LO FATAL 

A René Pérez 

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, 
y más la piedra dura, porque ésa ya no siente, 
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, 
ni mayor pesadumbre que la vida consciente. 

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, 
y el temor de haber sido y un futuro terror 
Y el espanto seguro de estar mañana muerto, 
y sufrir por la vida y por la sombra y por 

lo que no conocemos y apenas sospechamos, 
y la carne que tienta con sus frescos racimos, 
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, 
¡y no saber adónde vamos, 
ni de dónde venimos! 



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