16 de enero de 2014

Historia del Egipto Islamico


Historia del Egipto Islamico 

La Expansión islámica se produjo en un período de tiempo relativamente corto, en menos de un siglo el Imperio Islámico ya estaba configurado. La incursión árabe en Egipto se produjo en el S. VII, entorno al 641 los tropas de Amr ibn al-Ass se establecieron al norte de Menfis, cerca del delta del Nilo. Este primer asentamiento se convertirá en una pequeña ciudad, Fustat, origen del futuro Cairo.

Desde tiempos pre-islámicos la agitada vida urbana que había caracterizado las metrópolis egipcias se reducía a Alejandría, ésta fue perdiendo importancia a favor de la floreciente Fustat, situada al sur del delta su enclave poseía una excelente posición tanto militar como comercial. De Fustat se han conservado escasos testimonios arquitectónicos, que no permiten un análisis de las primeras construcciones islámicas en Egipto, debieron tener un carácter fundamentalmente militar y pertenecieron a la dinastía Omeya (661-750) 


Periodo Abasi(750-969)


De los primeros momentos del califato abasí no se conservan restos arquitectónicos, considerables excepto la mezquita de Amr Ibn Alaal que sufrio un incendio y fue completamente reconstruida. Se conoce la existencia de la mezquita al-Askar fundada en el 750, hoy desaparecida junto con el palacio construido por estas primeras generaciones de califas abasíes. 

El único testimonio en pie de estos momento, que puede ayudarnos a entender el grado de desarrollo artístico y técnico alcanzado, es el Nilómetro (862). Se trata de un construcción técnica destinada a medir el nivel de las inundaciones periódicas del Nilo, está situado en la isla de Rawda.

Periodo Fatimi (969-1171)


La dinastía fatimí aparece a principios del siglo X en Ifrikiya (zona del Magreb), su llegada y conquista de Egipto se produce una generaciones posteriores a su asentamiento en el Magreb en la segunda mitad del siglo X. 

Los primeros ocupantes fatimíes no se llegaron a instalar en Fustat, una nueva ciudad al nordeste del enclave abasí será su centro de operaciones, este nuevo centro urbano es la ciudad de El Cairo. 

La creación de un núcleo nuevo está vinculada a la ambición fatimí, los nuevos califas de Egipto no se conformarían con ocupar estas ricas tierras, su deseo era hacerse con el control del mundo islámico, creían ser la única dinastía digna de ocupar el liderato islámico ya que alegaban ser descendiente de la Fátima, hija del profeta.

El único testimonio en pie de estos momento, que puede ayudarnos a entender el grado de desarrollo La dinastía fatimí antes de llegar a Egipto constituía un verdadero movimiento sedicioso, su manifiesta disidencia empezó tomar fuerza con Abu Abd Alá, perteneciente al movimiento Chiíta ismailita (corriente islámica considerara heterodoxa). Este personaje se hizo con el control territorial de Ifrikiya y proclamó como verdadero Califa (Emir de los creyentes) a Ubaid Alá, éste procedía de Siria y se declaraba descendiente de Ismail, descendiente a su ver de al-Husein hijo de Alí y Fátima, aunque estos orígenes fueron discutidos pro sus contemporáneos y lo siguen siendo por los especialistas actuales.

La conquista de Egipto por la dinastía fatimí fue una ambición largamente acariciada. El momento de crisis económica por el que atravesaba Egipto, bajo el control de gobernantes mas o menos dependientes de Bagdad, es aprovechado por los fatimíes que despliegan una intensa campaña de publicidad a su favor y al de su ideología Ismailita. Precediendo a la expansión ideológica llegará la conquista del territorio egipcio por las armas, acción que fue llevada a cabo por el General Djawhar.

El período fatimí se desarrollará, en términos generales, dentro de una razonable prosperidad, aunque no faltaron etapas de recrudecimiento económico que causaron hambrunas. La economía se mantuvo dinámica gracias al oro y materiales preciosos procedentes de Nubia, la variedad agrícola y un intenso comercio en todo el Mediterráneo, los productos egipcios eran una gran calidad y muy apreciados en occidente.

La riqueza de la corte fatimí se sitúa a la altura de Bagdad o Bizancio. Culturalmente se caracterizará por la tolerancia hacia las ciencias de la Antigüedad, lo que permitirá un considerable desarrollo de disciplinas como las matemáticas, la medicina o la astronomía. En las artes plásticas, especialmente las de carácter profano, también se observa una cierta tolerancia con respecto a presupuestos sunnitas ya que se hace relativamente frecuente el recurso figurativo.

Las manifestaciones más inmediatas de la presencia fatimí serán la fundación de la ciudad de El Cairo (consistente en la residencia del soberano y sus tropas) y la construcción de la mezquita al-Azhar.

Periodo Ayubi (1171-1260)

La dinastía fatimí inició su declive en la segunda mitad del siglo XI. Su capacidad militar, que anteriormente fue decisiva en la conquista de Egipto y Siria, disminuyó de forma considerable. La situación de los fatimíes no mejoraría debido a la constante presión de sus fronteras por parte de los turcos selyuquíes y la presencia de los cruzados en la costa mediterránea. Las incursiones de los cruzados en el próximo oriente, cuyo objetivo era conquistar Tierra Santa , asegurar una vía segura para los peregrinos y principalmente recuperar el monopolio de las rutas comerciales con oriente, tuvieron una importante repercusión en la economía de oriente, que vio algunas de sus ciudades más importantes saqueadas, y también para occidente que tuvo que sufragar los cuantiosos gastos que supusieron las cruzadas. 

El final del Estado Fatimí llegó de las manos del famoso Saladino. En 1171 Egipto sufrió la invasión de Amalrico, rey franco de Jerusalen (ciudad que fue conquistada por los cruzados en 1099), para hacer frente a este nuevo ataque el califa fatimí pidió ayuda al soberano de Damasco. Nur al-Din, que se había lanzado a la reconquista de los territorios ocupados por los cruzados (Palestina), no acudió personalmente en ayuda del califa fatimí pero envió un ejército a las órdenes de Shirkuh, uno de sus generales mejor dotados y de mayor confianza. Shirkuh, de origen kurdo, llegó acompañado de su sobrino Salah al-Din, será este último el que consiga una victoria definitiva sobre los cruzado, además se hará con el poder en el territorio egipcio y palestino inaugurando la dinastía ayubí. Su actuación supone el fin del Estado Fatimí y una vuelta a la ortodoxia sunnita.

Periodo Mameluco (1260-1517)


La recuperación de Jerusalen por Saladino (batalla de Hattin 1187) provocó que los reinos francos se plantearan una nueva cruzada (séptima cruzas, protagonizada por Luis IX). Sin embargo, los ataques cruzados fracasaron, contribuyendo a fortalecer aún mas la dinastía ayubí.

Egipto vivirá un período de relativa calma, el relevo del poder lo tomarán los mamelucos, en esta ocasión sin demasiadas dificultades y sin ninguna intervención militar directa. Mezquitas del Sultan Hassan a la izquierda y el Refaie a la drecha

A mediados del siglo XIII Aybak, uno de los jefes militares mamelucos fue nombrado sultán, se inaugura de esta manera la dinastía mameluca que tendrá una considerable proyección en el tiempo y representa una importante intervención en el tejido urbano de El Cairo.

Los mamelucos, que en principio fueron esclavos y mercenarios y luego parte fundamental del ejército egipcio, se caracterizaban por la diversidad de su procedencia, aunque su origen se puede agrupar en dos focos fundamentales: el mundo turco y los de origen caucásico. Los sultanes turcos protagonizaron el período bahrí y los circasianos el período burjí.

El dilatado período mameluco fue especialmente enriquecedor para la ciudad de El Cairo. Los sultanes y sus emires, ansiosos de prestigiar su dinastía, se dedicaron a embellecer la ciudad con la construcción de grandes mezquitas. La presencia de la nobleza Abbasí, que en 1258 huyeron de Bagdad tomada por los mongoles, contribuyó al florecimiento de la ciudad.

Periodo Otomano (1517-1922)

Egipto se convertirá en una provincia del poderoso Imperio Otomano, tras ser conquistado por el sultán Selim I. Los otomanos fueron una fuerza incontenible, además de Egipto consiguieron dominar los últimos territorios de gran Imperio Bizantino. 

La nueva organización política impone la figura del wali, un enviado del poder central que se hará cargo del gobierno de la provincia, estos gobernadores llegaron a ser bastante independientes aunque su nombramiento siempre estuvo sujeto a las decisiones adoptadas en Estambul. 

Los emires mamelucos no desaparecen totalmente del panorama político, es más irán adquiriendo poder a costa de los bajás (figura equivalente a los emires mamelucos), esta circunstancia se reflejará en la actividad artística. Hasta la invasión de las tropas napoleónicas y la llegada de Muhammad 'Ali en el siglo XIX no desaparece por completo la influencia mameluca.

Más info :http://www.egipto.com/

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