27 de diciembre de 2013

Tratado de Fontainebleau: Abriendo las puertas al invasor


Tratado de Fontainebleau: Abriendo las puertas al invasor


 Tratado de Fontainebleau: Abriendo las puertas al invasor

Manuel de Godoy


Ascendido al trono Carlos IV, tanto él como su ministro Floridablanca, desde el momento en que se inició la Revolución Francesa intentaron evitar a toda costa cualquier contagio revolucionario procedente del país vecino. 


Tras un corto período de gobierno, Carlos IV tomó una decisión clave en su reinado, nombró ministro a Manuel Godoy en 1792. La ejecución de Luis XVI en enero de 1793 provocó la ruptura de la tradicional alianza con Francia. España se unió a una coalición internacional y participó en la denominada Guerra de la Convención. La derrota militar española fue rápida y concluyente. 


El fracaso bélico precipitó la firma de la Paz de Basilea, y se volvió a la alianza con Francia. La creciente debilidad del gobierno de Godoy, llevó a España a una creciente dependencia de la política exterior francesa, lo que desembocó en la catástrofe naval de Trafalgar, donde la armada franco-española fue derrotada por el almirante inglés Nelson. 


El Tratado de Fontainebleau fue firmado el 27 de octubre de 1807 en la ciudad francesa de Fontainebleau entre los respectivos representantes plenipotenciarios de Manuel Godoy, valido del rey español Carlos IV, y Napoleón Bonaparte. En él se estipulaba la invasión militar conjunta franco-española de Portugal (la cual se había unido a Inglaterra) y se permitía para ello el paso de las tropas francesas por territorio español, siendo así el antecedente de la posterior invasión francesa de la Península Ibérica y de la Guerra de la Independencia. wikipedia


Godoy firmó con Napoleón el Tratado de Fontainebleau en 1807. Por este acuerdo se autorizaba la entrada y el establecimiento de tropas francesas en España con el propósito de invadir Portugal. A estas alturas la figura de Godoy era ya duramente criticada, tanto por la nobleza que se sentía desairada por el favor real a un advenedizo, como por el clero, asustado ante la amenaza de una desamortización de los bienes eclesiásticos. 


Este descontento cristalizó en la formación de un grupo de oposición en torno al Príncipe de Asturias, el futuro Fernando VII, que rápidamente se puso a laborar para acabar con el gobierno de Godoy y, porque no, del rey que le había nombrado. 


Muy pronto se hizo evidente para todos que la entrada consentida de las tropas napoleónicas se había convertido en una ocupación del país, y Godoy tramó la huída de la familia real hacia Andalucía, trasladando antes la corte a Aranjuez. Pero le salió mal la jugada, ya que el 19 de marzo de 1808 estalló un motín popular organizado por la facción de la Corte partidaria del Príncipe de Asturias. 

Fue el llamado Motín de Aranjuez.




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