13 de diciembre de 2013

Julio César Chávez

Julio César Chávez

Julio César Chávez.jpg
Julio César Chávez González wikipedia

La carrera de la leyenda
Julio César Chávez fue un boxeador como no hubo otro en México


De Ricardo López Juárez




La carrera de la leyenda
El gancho al hígado fue un golpe que le ayudó a Julio César Chávez a hacer historia en el boxeo.


Foto © Holly Stein / Getty Images

Julio César Chávez González nació en Ciudad Obregón, Sonora (12 de julio de 1962) pero desde muy joven fue llevado a Culiacán, capital de Sinaloa y con el paso del tiempo se convirtió en el más destacado deportista de esa ciudad y uno de sus principales embajadores a nivel internacional.

De acuerdo con la biografía publicada en su sitio oficial, Julio César y sus nueve hermanos (cinco mujeres y cuatro hombres) vivieron en un carro de ferrocarril abandonado convertido en casa. Su padre, Rodolfo Chávez, fue ferrocarrilero.

Sus inicios

Chávez empezó a boxear a los 16 años de edad en Culiacán y tuvo una exitosa aunque breve etapa como púgil aficionado. El debut profesional del peleador diestro fue el 5 de febrero de 1980 en Culiacán, teniendo 17 años y medio, con un nocaut en seis rounds sobre Andrés Félix. En ese año, peleó 10 veces, todas victorias con seis nocauts.

En 1981 y 1982, Chávez promedió exactamente un combate por mes. Ganó sus 24 peleas, 23 de ellas por la vía rápida para en verdad convertirse en una gran promesa. Cabe mencionar que su segunda pelea de 1981, contra Miguel Ruiz, fue originalmente decretada como derrota por descalificación. Pero el veredicto fue cambiado por la comisión local de boxeo unas horas después a nocaut de Chávez en el primer asalto.

La última pelea de 1982 para el sonorense marcó su primera salida para pelear en Estados Unidos, y noqueó en seis rounds a Jerry Lewis en peso ligero teniendo como sede Sacramento, California. El siguiente año tuvo siete contiendas, las ganó todas (seis antes del límite) y registró notables presentaciones en Puerto Rico y Los Ángeles.

Campeón mundial

Chávez ganó sus primeros dos compromisos de 1984, ambos por nocaut, para poner su récord profesional en 43-0, 37 de esos triunfos por KO. Con esa impresionante foja, apenas 22 años cumplidos y un rostro juvenil, el púgil recibió la oportunidad de disputar el título del mundo de las 130 libras o peso superpluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), que había sido dejado vacante por Héctor ‘Macho’ Camacho.

El rival de Chávez fue el también mexicano Mario ‘Azabache’ Martínez. La pelea se efectuó el 13 de septiembre de 1984 en el Olympic Auditorium angelino, donde los gritos de “¡Chávez, Chávez!” de parte del público se escucharon al unísono por primera vez. El combate resultó encarnizado y Chávez, con precisas combinaciones y una mano izquierda demoledora, se coronó campeón mundial cuando el réferi John Thomas detuvo los acciones al sonar la campana que puso fin al octavo asalto. La leyenda estaba en marcha.

Títulos en tres divisiones

El flamante campeón mundial defendió su corona tres veces en 1985, incluyendo una sobre Roger Mayweather por nocaut técnico en dos rounds que marcó su debut en Las Vegas. Tuvo cuatro defensas en 1986, de las cuales una fue en Francia, otra en Mónaco y las otras dos en el mítico Madison Square Garden de Nueva York, donde Chávez cerró el año con un triunfo por puntos sobre el puertorriqueño Juan Laporte. Y llego a nueve defensas exitosas con triunfos en 1987 sobre el brasileño Francisco Tomás da Cruz y el dominicano Danilo Cabrera, a quien dejó orinando sangre por el severo castigo al cuerpo.

Sin más rivales en peso superpluma, Chávez subió a ligero para retar al boricua Edwin Rosario, monarca reconocido por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). La pelea, que elevó los ánimos de los aficionados mexicanos y puertorriqueños por las declaraciones de los púgiles, fue dominada por Chávez, quien obtuvo su segunda corona con un nocaut técnico en 11 asaltos el 21 de noviembre de 1987 en Las Vegas.

Casi un año más tarde, en octubre de 1988, Chávez enfrentó a su amigo y muchas veces contrincante en el gimnasio José Luis Ramírez, en pelea unificatoria de los títulos de peso ligero. Ramírez, un peleador zurdo que ostentaba el cetro del CMB, era originario del estado de Sonora y avecindado en Sinaloa igual que Chávez. Éste dominó la segunda parte del combate y obtuvo por puntos la decisión técnica luego de que la pelea fue detenida en el round 11 cuando hubo un choque accidental de cabezas que cortó a Ramírez.

Apenas seis meses después y ya convertido en una sensación, Chávez decidió subir de división y retar a Roger Mayweather, a quien ya había vencido cuatro años antes en peso superpluma, por su campeonato de peso superligero del CMB. Hasta ese momento, ningún boxeador mexicano había sido campeón mundial en tres distintas divisiones. El 13 de mayo de 1989 en el Forum de Inglewood, Chávez, de 26 años de edad, hizo historia. Mayweather, más alto y de largos brazos pero exhausto y cortado del párpado, ya no salió para el round 11.

Milagroso nocaut

Con récord impecable de 63-0 (51 KOs) y sus coronas mundiales en tres categorías, Julio César Chávez ya había inscrito su nombre con letras doradas en la historia del boxeo. No obstante, algunos de los episodios más memorables de su carrera en el ring aún estaban por venir.

Después de dos defensas exitosas de su cetro superligero, su camino se encontró con el del también invicto Meldrick Taylor para un pleito unificatorio --Taylor tenía el cinturón de la Federación Internacional de Boxeo (FIB)-- el 17 de marzo de 1990 en el hotel Hilton de Las Vegas.

Taylor, campeón olímpico de 1984, ejecutó a la perfección y estaba bien arriba en las boletas de dos de los tres jueces al llegar el round 12. Pero en un descuido inexplicable decidió seguir intercambiando golpes con Chávez en los tres minutos finales. El mexicano logró acorralarlo y con sólo 17 segundos en el reloj lo envió a la lona con una potente derecha cruzada al rostro. Taylor se levantó al conteo del réferi Richard Steele pero no pudo responderle ni hacerle señas de que podía continuar, por lo que el árbitro decidió, de manera sorpresiva, finalizar el combate por nocaut técnico a dos segundos del campanazo final.

Hubo muchas críticas por la decisión de Steele, pero Taylor nunca volvió a ser el mismo después de esa noche y a la larga el castigo recibido le dejó, tristemente, con daño neurológico severo. La pelea fue premiada como la mejor del año y una de las mejores de la década.

Años dorados

Tras la que muchos consideraron su victoria más memorable, Chávez siguió hilvanando triunfos y defensas de su campeonato, y así llegó el verano de 1992, cuando un combate estelar contra ‘Macho’ Camacho llevó la rivalidad boxística México-Puerto Rico a un nivel nunca antes visto.

El estilo excéntrico y hasta fanfarrón de Camacho, en contraste con la sobriedad de Chávez, y las escandalosas declaraciones previas al combate, hicieron que la expectación fuera enorme para la batalla del 19 de septiembre de 1992 en Las Vegas, siendo el primer evento de pago por evento para el sonorense. La pelea fue poco lucida y Chávez, más ofensivo que Camacho, a quien le dejó su ojo izquierdo casi completamente cerrado al conectar los mejores golpes, obtuvo una decisión unánime.

Cinco meses después, el llamado ‘César del Boxeo’ escribió otro capítulo para los libros de historia y de récords, al defender su corona el 20 de febrero de 1993 contra Greg Haugen. Chávez ganó sin problemas con nocaut técnico en cinco rounds, pero lo notable esta vez ocurrió fuera del cuadrilátero. El Estadio Azteca de la Ciudad de México, dos veces sede de una final de la Copa del Mundo de fútbol, fue escenario del pleito y recibió una cifra oficial de 132,274 espectadores, un récord mundial de asistencia para una pelea de boxeo.

Primera derrota

Julio César Chávez dejó de ser el mejor o uno de los mejores peleadores del mundo libra por libra una vez que cumplió 31 años. El 10 de septiembre de 1993 intentó quitarle el título de peso welter del CMB a Pernell Whitaker ante casi 59,000 espectadores en el Alamodome de San Antonio. Chávez no pudo descifrar la velocidad de Whitaker y aunque fracasó en su intento por coronarse en otra división logró mantener su condición invicta cuando los jueces le otorgaron la decisión de empate que muchos consideraron generosa.

Chávez retornó a peso superligero pero ya no volvió a ejercer el dominio de antes, si bien alcanzó la docena de defensas con un triunfo sobre el británico Andy Holligan en la ciudad de Puebla. Sin embargo, el 29 de enero de 1994 el relativamente desconocido Frankie Randall dio la gran sorpresa al convertirse en el primero en derrotar al titán mexicano. Esta vez Chávez, entonces con marca de 89-0-1, no pudo sobreponerse a dos puntos deducidos por golpes bajos y una caída en el round 11 --la primera de su carrera-- y perdió por decisión dividida. La racha invicta duró casi 14 años.

Tres meses y medio después, Chávez recuperó su título superligero al vencer a Randall en la revancha por decisión técnica en ocho asaltos y lo defendió exitosamente cuatro veces, incluyendo un pleito de revancha contra un disminuido Meldrick Taylor y una decisión unánime sobre el invicto kenyano David Kamau en septiembre de 1995, en la que resultaría ser su última victoria en combate de campeonato mundial, su número 31, un récord de todos los tiempos.

Declive dentro y fuera del ring

A Chávez se le dio el beneficio de la duda tras su dudoso empate con Whitaker porque estaba subiendo de división, y luego en su derrota ante Randall porque cualquiera puede tener una mala noche. Pero cuando el 7 de junio de 1996 sufrió la segunda derrota de su carrera, a manos de un joven y ascendente Óscar de la Hoya, era evidente que lo mejor del ídolo mexicano había quedado atrás.

Una cortada sobre su ceja izquierda presumiblemente sufrida durante la preparación liquidó a Chávez, quien desde el primer round tuvo que ser revisado por el médico del ring. De la Hoya iba arriba en las puntuaciones cuando el réferi paró a pelea en el cuarto asalto. Ya para entonces, las noticias negativas sobre Chávez superaban a las positivas: desde fiestas y desvelos habituales hasta problemas conyugales, incluso con violencia doméstica.

Chávez buscó de nuevo el campeonato superligero en marzo de 1998 contra su compatriota Miguel Ángel González en la Plaza de toros México pero con apuros obtuvo el empate, y en septiembre llegó la revancha con De la Hoya ahora en peso welter. Chávez ya no salió para el noveno asalto, pues su cuerpo pagaba el precio de tantos golpes acumulados y de una vida disipada que desde 1993, según su propia revelación, incluyó consumo y más tarde adicción a la cocaína, que alguna vez le orilló a un intento de suicidio. Sus problemas también incluyeron pleitos con el promotor Don King y tremendos adeudos por evasión fiscal ante la Secretaría de Hacienda de México como el ISR estadounidense.

Todavía, luego de ganar tres de sus cuatro pleitos de 1999, Chávez hizo un intento final por volver a ser campeón, pero el ruso-australiano Kostya Tszyu lo noqueó en seis rounds en julio de 2000 por el cetro superligero del CMB. Chávez se despidió del público mexicano en 2004 con triunfo sobre Randall en la capital mexicana y del californiano al vencer a Ivan Robinson en 2005 en Los Ángeles. Su combate final fue el 17 de septiembre de 2005 en Phoenix con una derrota frente a Grover Wiley por nocaut técnico en cuatro asaltos por lesión de una mano. Anunció su retiro definitivo en enero de 2006.

El legado

Julio César Chávez no sólo fue el primer boxeador mexicano en coronarse campeón mundial en tres divisiones, sino que por varios años recibió la consideración de ser uno de los mejores peleadores del mundo libra por libra durante su prolongada racha invicta que abarcó de 1980 a 1994.

Su marca de 89-0-1, con 75 nocauts, hasta el día de su primera derrota es una de las más impresionantes de todos los tiempos a nivel mundial y sin duda la más destacada del boxeo mexicano. Sus 37 combates de campeonato mundial son un récord, lo mismo que sus 31 victorias en dicha circunstancia, sus 27 defensas exitosas de un cetro y los 21 nocauts conseguidos en peleas titulares. Además, le ganó a 19 púgiles que alguna vez fueron monarcas mundiales.

Esos logros, su récord final de 107-6-2 (86 KOs), su fino repertorio boxístico, en especial ese gancho al hígado tan efectivo, el empuje y combatividad en el ring, su asombrosa popularidad en México y otras latitudes y la manera en que se convirtió en inspiración de tantos boxeadores mexicanos y mexicoamericanos, resumen el legado de ’JC’ Chávez, quien fue entronizado en el Salón de la Fama del Boxeo Internacional el 12 de junio de 2011, al lado de Mike Tyson y Sylvester Stallone, entre otros.

Desde que se retiró, Chávez empezó a colaborar como analista de peleas de boxeo con la televisora mexicana TV Azteca, pero principalmente a ayudar a conducir a sus hijos boxeadores, Julio César Jr. y Omar.

boxeoabout

subir imagenes
JARE

Síguenos en facebook y twitter

Blogger

twitter de blogger

Si te ha sido útil comenta !!! Tus comentarios son dofollow

!!!Si te ha sido útil comenta!!!
"Tus comentarios son importantes"