2 de diciembre de 2013

Javier Valle Riestra: “Yo soy partidario de una Asamblea Constituyente”


Javier Valle Riestra. Abogado.

Javier Valle Riestra: “Yo soy partidario de una Asamblea Constituyente”

 La República 

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perfil. Valle Riestra cuestiona que, estando Alberto Fujimori preso, la Constitución que promulgó en 1993 siga vigente.

perfil. Valle Riestra cuestiona que, estando Alberto Fujimori preso, la Constitución que promulgó en 1993 siga vigente.


Javier Valle Riestra me concede una cita para esta entrevista en su estudio. Ubicada en las primeras cuadras de la Avenida Arequipa, su oficina es una caja de sorpresas. El mismo me da la bienvenida al siglo XIX. Aquí, rodeado de más de 5,000 libros, muchos de ellos de historia, se siente a gusto.

Me dice que a sus 82 años se siente bien y que no tiene ninguna aspiración política. Modestamente, sólo quiere mantener su condición de opinante eventual. Pero cuando hablamos de las instituciones que él ayudó a diseñar en la famosa Comisión Principal de la Asamblea Constituyente de 1978 el verbo apasionado fluye y regresa con entusiasmo, por unos instantes, el parlamentario.


¿Cuáles son los argumentos en contra de la unicameralidad del Congreso? Con 20 años en el Perú ¿por qué no ha funcionado?

Estamos contra la unicameralidad porque 20 años son inferiores a los 145 que ha durado el bicameralismo en el Perú. La unicameralidad ha tenido presencia efímera en 1823 o en 1867, cuando incluso no llegó a instalarse el Congreso. La Constitución de 1856, que era unicameral, se convirtió inmediatamente en bicameral en la Constitución 1860, que duró hasta 1919, cuando llegó Leguía al poder y dio una nueva Constitución.

Al margen del peso de la historia, podría decirse ¿esto es más moderno, funciona mejor?

Eso no es verdad. Las grandes naciones son bicamerales. Comencemos por los Estados Unidos de América, España, que es el ejemplo más próximo por nuestros ancestros, es también bicameral, lo es Italia, lo es Suiza, lo es Alemania. Más bien países pequeños son unicamerales. Aquí la tradición histórica del Perú ha sido la de las dos cámaras.

¿Degrada la calidad de las leyes tener una sola cámara?

Yo creo que sí. Yo he sido senador dos veces, he sido constituyente una, he sido diputado otra. He estado en comisiones presididas por Luis Alberto Sánchez, lo cual puede hablar de la calidad que tenía el Senado, y ahí revisábamos y enmendábamos errores flagrantes de la vehemencia de la Cámara de Diputados. Así que yo creo que la presencia de un Senado es fundamental, pero no un Senado mellizo a la Cámara de Diputados.

En su experiencia como senador versus su última experiencia como congresista, ¿cree que se ha degradado el Congreso como institución por el sistema unicameral?

Sí. Como te repito, he sido diputado una vez y senador dos y he estado en este último parlamento, y realmente tenía una actitud anodina. No cabía la elocuencia parlamentaria ni pasión parlamentaria. Las intervenciones eran de 3 minutos prorrogables a 5 minutos. Entonces me dirás tú que es cuestión de reglamento, pero eso es lo que he vivido durante esta experiencia unicameral. Además acá hay una cosa paradójica, somos enemigos de Fujimori, pero la obra maestra de Fujimori es la Constitución de 1993. A él se le tiene en la cárcel pero su obra jurídica, que no es democrática, subsiste y sobrevive violando una serie de reglas.

¿Por qué no es democrática?

Porque para que exista ese calificativo es necesario una distribución correcta de las tareas del Estado y del Congreso. Yo creo en una Cámara de Diputados que sea elegida por las provincias y que sea renovable por tercios o que pueda ser disuelta y convocada inmediatamente en nueva asamblea. Por ejemplo, esta cámara de hoy sería disoluble conforme a ese sistema porque no representa al país.

Empecemos a explicar su propuesta por el origen de la representación en ambas cámaras. ¿Cuál sería su diseño?

En la Cámara de Diputados el origen debe ser provincial y en cambio el Senado debe ser regional.

¿La duración de los mandatos?

Mientras la Cámara de Diputados duraría 5 años renovables, el Senado permanecería intocable, intangible. La Cámara de Diputados podría ser disuelta por decisión legítima y constitucional del Poder Ejecutivo o por decisión del país y la Cámara de Senadores permanecería incólume.

Y en cuanto al calendario electoral, ¿haría coincidir la elección del parlamento con la del Ejecutivo?

Sí, porque se elegiría el Presidente de la República cada 5 años y el Senado duraría 5 años y la propia Cámara de Diputados, pese a sus disoluciones, podría ser también paralelamente elegida en esa fecha.

La renovación por tercios, ¿qué quiere decir? Además de la posibilidad de disolver el Congreso, ¿propone tener elecciones cada dos años o menos?

Bueno, no es novedad. En el Perú ha habido renovación por tercios durante el siglo XIX. Esta renovación por tercios cesó cuando llegó Augusto B. Leguía al poder y da la Constitución de 1920. Así que, si se pudo hacer en el siglo XIX y en el siglo pasado, con condiciones más precarias, con mayor razón con medios técnicos y científicos como existen hoy día sería mucho más viable.

Usted ha dicho que las cámaras no podrían ser siamesas. ¿Cuáles serían las diferencias entre las funciones de estas dos cámaras?

La Cámara de Diputados tendría la iniciativa de la creación de las leyes, que no la tendría el Senado. El proyecto de ley, aprobado por la Cámara de Diputados, pasa en revisión meramente opinante al Senado. Este no enmienda las leyes sino simplemente emite dictamen que recibirá la Cámara de Diputados. Quizás no en todas las leyes, sino en algunas leyes fundamentales respecto de las reformas constitucionales o a problemas presupuestales.

En su diseño ¿sería el Senado un organismo meramente consultivo?

Sería un organismo consultivo en legislación pero sería al mismo tiempo un organismo que elegiría a todos los altos funcionarios públicos del Estado como miembros del Tribunal Constitucional, BCR, etc. Esa sería una labor exclusiva.

¿En qué cámara dejaría el control político del Ejecutivo?

Lo tendría la Cámara de Diputados pero eso no podría impedir el valor moral que tendría una moción de la Cámara de Senadores criticando una conducta del Poder Ejecutivo o criticando a la propia Cámara de Diputados. Y es que con este mecanismo irían a ese Senado las grandes figuras del país. Si estuviéramos hablando de hace años estaría allí Luis Alberto Sánchez, Héctor Cornejo Chávez, Armando Villanueva del Campo.

Sus compañeros de la Constituyente de 1978 lamentablemente ya no están con nosotros y la principal objeción al Senado es que vamos a tener lo que hoy tenemos por Congreso pero multiplicado por dos. 

¿Cree eso?

No es verdad. Lo primero, es que hay que reducir el presupuesto. Ser Diputado o Senador no quiere decir que se debe tener una legión de 15 personas a tu servicio. Eso debe limitarse a tener una asesoría de un secretario o dos y una tercera persona para tareas rutinarias de mensajería o similares. Lo digo por experiencia. Yo soy, aunque esto sea una jactancia cursi, uno de los que más instituciones nuevas presentó en la Constitución de 1979. Introduje el Defensor del Pueblo –que se acuñó en la Fiscalía de la Nación porque no se entendía en ese entonces– la declaración de los derechos del hombre que está en el artículo segundo; la jurisdicción supranacional, en fin. Y yo tenía simplemente a una chica que hoy día vive en EEUU para tareas secundarias y un secretario que era Heriberto Benítez, el parlamentario de hoy. Con ellos hice todo eso. Eso demuestra que no era necesario tener más gente. Y cuando volvía a ser reelegido años más tarde –hace 7 años– yo rechacé que entregaran sumas para gastos de representación o empleados. No cobré un centavo, me limité a cobrar mi jornal

Usted tiene conocimientos jurídicos. El problema es que los otros 129 no los tienen necesariamente e igual deben legislar. ¿Cómo se hace entonces? ¿Se les debe pedir haber pasado por una facultad de derecho o ser abogados?

No se puede poner esa condición. Para ser diputado no deben exigirse condiciones para que entre la masa a ser representada ahí. En cambio, para ser Senador debe exigirse un título de profesor, un título de doctor, de abogado, ser letrados en algo para que esa cámara sea una cámara que represente a la inteligencia. Parodiando a Bartolomé Herrera diría “la soberanía del pueblo” en la Cámara de Diputados y “la soberanía de la inteligencia” en el Senado. Suena un poco petulante pero esos eran los términos con los que se ha hablado siempre de esta situación de dualidad.

¿Con el voto preferencial esto sería muy difícil?

Sí, es cierto, porque el que tiene dinero gana. Conforme a las reglas existentes actualmente, un tipo cuenta con un millón de soles, los mete a la campaña y sale elegido. Sin embargo, el voto preferencial es bueno porque significa que son elegidos los que tienen preferencia en el voto. Yo, por ejemplo, en la última campaña que tuve no ni gasté diez centavos y salté del puesto 35 al 5, ¿cómo salté 30 puestos? A base de hablar en la televisión, de persuadir, de convencer, pero no es el caso de todos. La figura concreta es que tiene que haber voto preferencial pero limitarse la inversión en la campaña. Es decir, todo el mundo puede poner pues, por ejemplo, 20 mil dólares pero el que pone más queda fuera de la ley, porque si no entonces el más rico sale elegido.

¿Cómo debería hacerse la reforma constitucional?

No soy partidario de que se haga como se está haciendo ahora, porque esto significaría que simplemente a la Constitución apócrifa de 1993 se le introduzca algo que no previó, es decir un Senado. Ahora, en primer lugar, tendremos que ver cómo se está construyendo ese Senado porque hasta ahora es un misterio, sabemos que hay un Senado en debate pero no sabemos cómo es. La figura concreta es que yo soy partidario de la reforma pero no como se está preparando ahora sino que soy partidario de una Asamblea Constituyente. La Asamblea Constituyente como la que ha tenido el Perú en 1931, en 1979, con Haya de la Torre, sería la que rediseñaría la Constitución agregando todos estos conceptos nuevos. Pero el zurcido, el parche van a ser malos porque va a ser una labor de las legislaturas ordinarias de este parlamento que es un grupo que está aislado del país. En cambio, si vamos a una Asamblea Constituyente eso significa que hay que dirigirse al pueblo y explicarle. Y puede ser por un plazo breve. Por ejemplo, la Constituyente española de 1931 –que dio una gran carta luego de la caída de Alfonso XII– duró solo semanas y dictó una carta que ha sido inspiradora de muchos. Lo que hay que reformar en el Perú tampoco es mucho. Vamos a lo fundamental, que el Congreso sea bicameral, ya es una gran reforma o precisar las características y tipicidades del Tribunal Constitucional para autonomizarlo y darle las facultades constitucionales que ellos se han tomado jurisprudencialmente.

Más allá del ejercicio académico que hoy nos reúne, es muy poco probable que exista alguna vez un Senado. El fujimorismo se opone a tocar la Constitución del 93 y se va a un referéndum y el pueblo se opone a las dos cámaras.

Esta ha sido la etapa más larga de unicameralismo, pero si es que se va a una Asamblea la cosa es distinta porque se presentan los candidatos de las diversas tendencias y se dirige uno al pueblo y se educa al país. Yo personalmente hablo con pasión de esto. Tengo 82 años y no pretendo ser constituyente, ni diputado, simplemente seré un opinante permanente, entonces hablo así imparcialmente viendo cómo quiero que sea la Constitución democrática del Perú. Además tiene que ser una Constitución preparada para lo que viene a lo largo del siglo XXI que es un constitucionalismo continental, que es un estado de derecho continental. El Perú será una provincia de ese gran continente juntamente con Bolivia, con Chile, con Argentina, con Ecuador, eso vendrá.

¿Usted cree que se dará esa integración latinoamericana?

Creo en la integración latinoamericana. Así como la desintegración fue una realidad pese a que estábamos integrados, la integración de América Latina tiene que venir por todas las circunstancias económicas y sociales que existen en el mundo de hoy. Por lo tanto, lo que se está haciendo ahora lo apruebo porque en medio de todo es un consuelo, introducir la idea del Senado y persuadir al país sobre qué cosa es un Senado. Porque si yo salgo a la calle en este instante y acojo a 100 personas para que opinen, 99 me opinan en contra porque no se les ha educado. Pero si nos escuchan a ti y a mí hablar puede ser que esos 99 varíen de criterio. Entonces hay que hacer labor de educación, una labor de persuasión, no basta decir: “Oiga, a partir de mañana hay dos cámaras”. Entonces la gente dirá más sinvergüenzas, más vividores, a costa de nuestros bolsillos.

¿Todavía está atento y sigue la política local?

Yo soy un aprista no inscrito, de tal manera que tengo libertad de opinar pero no soy un político activo, yo estoy dedicado al ejercicio de la abogacía totalmente, pero escribo artículos y tengo el honor de recibir entrevistas como la tuya.

¿Cómo ve al Presidente Humala?

No se le ve. ¿Cómo es posible que este hombre que tenía una inexplicable condición de liderato hoy día no sea líder? Es un hombre que se ha reducido en su popularidad a mínimos inaceptables. La que tiene más figuración es la cónyuge por otras características –por ser mujer, por ser bonitilla–. Pero Humala está en una grave crisis. Eso es muy grave porque debilita la democracia, la puede debilitar hasta límites insospechables. 


“GARCÍA TIENE QUE ESTAR ASUSTADO, PORQUE AQUÍ PUEDE PASAR CUALQUIER COSA" 

–Usted siempre se ha quejado de que la política se ha judicializado en el Perú. ¿Cree que Alan García está muy asustado por la investigación que se lleva a cabo en el Congreso contra él?

–Yo creo que tiene que estar asustado. No porque sea culpable, yo no me pronuncio si es “guilty or not guilty” sino porque aquí puede acontecer cualquier cosa. Con un Poder Judicial sumiso, con un Poder Judicial que entre la quincena y la historia prefiere la quincena, ya como lo he dicho en otras ocasiones, él está expuesto.

–¿Por qué aceptó la defensa de Toledo?

–Es que no es la defensa de Toledo. Él me llamó por teléfono para formularme unas consultas y me entrevisté con él. Descubrí una cosa. Personalmente era simpático, yo no lo conocía. Es personalmente un hombre muy agradable y su mujer también, personalmente muy agradable, y públicamente demostró el otro día en su intervención en el parlamento que ella tiene liderato porque su exposición estuvo bien. Pero al margen de eso solo quedé con él en que me limitaba a una sola cuestión en la que estuvimos de acuerdo. Es decir, a señalar que el proceso que tiene actualmente en el que está presente como testigo y se ventila en la Fiscalía 48 es correcto pero no es correcto que se pretenda llevar el caso a la Fiscalía Suprema, porque a la Fiscalía Suprema solo van las personas que tienen fuero y él ya no lo tiene porque dejó de ser Presidente hace más de cinco años. Esa es la teoría que he esgrimido.

–¿Y ya terminó su participación?

–Mi participación es esa, de tal manera que yo no intervengo en los asuntos parlamentarios o a otros asuntos, estoy monográficamente dedicado a eso. En el estudio ni siquiera yo he ido a las diligencias sino un asociado del estudio, el doctor Luciano López Flores.

–¿Sigue trabajando con el mismo entusiasmo? Ya tiene 82 años

–Sí, me gusta la abogacía. Lo que pasa es que yo he llevado una vida virtuosa. Mi único pecado mortal es Rosario, mi esposa (risas). Tengo una vida virtuosa. Todos los días me levanto a las 6 de la mañana y a nadar y bicicleta. No fumo hace 55 años, no tomo una gota de alcohol hace 45 años y todas las noches me acuesto temprano. Así es que creo en la virtud, creo en la rectitud.

–¿Tiene una vida espartana?

Espartana con algunas delicias burguesas, pero disciplinada.

–¿Y se siente bien?

–Sí, no quiero otra cosa. Quiero seguir portándome así correctamente. Nadie me ha podido decir –ni como constituyente, como diputado, como senador, como premier en que estuve 45 días– este tocó un centavo o hizo un nombramiento corrupto. Así que mi vida ha sido una victoria moral. Tal vez no una victoria jurídica, por lo que hice en el premierato, pero sí una victoria moral y una advertencia y una notificación en la que no quisieron seguirme los fujimoristas. Si me hubieran seguido no estarían en la situación en que se encuentran hoy día.

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