7 de diciembre de 2013

Inyección letal



Inyección letal


La inyección letal es el último método de ejecución incorporado al catálogo de formas de aplicar la pena de muerte. Se aprobó por primera vez en los Estados Unidos, en Oklahoma y Texas, en 1977. 

El primer ejecutado con este nuevo procedimiento fue Charles Brooks, en Texas (1982). En la actualidad es el método de ejecución más utilizado en los Estados Unidos. Recientemente, se ha empezado a cuestionar que sea un método de ejecución indoloro, en contra de lo que aseguraban sus promotores.

"Este método de ejecución consiste en inyectar por vía intravenosa y de manera continua una cantidad letal de un barbitúrico de acción rápida en combinación con un producto químico paralizante. El procedimiento es similar al utilizado en un hospital para administrar una anestesia general, pero los productos son inyectados en cantidades letales. En Texas, uno de los 19 estados de los Estados Unidos en donde la ejecución se realiza por inyección letal, se usan tres substancias conjuntamente: tiopentato sódico, bromuro de pancuronio y cloruro potásico. La primera es un barbitúrico que hace perder el conocimiento al preso, la segunda es un relajante muscular que paraliza el diafragma, impidiendo así la respiración, y la tercera provoca un paro cardiaco. 

"Aunque los defensores de la inyección letal pretenden que es más humana que otros métodos de ejecución, varios médicos han descrito los problemas que pueden surgir. Algunos presos con un historial prolongado de uso indebido de estupefacientes pueden tener venas cicatrizadas y puede ser necesaria una intervención quirúrgica para llegar a una vena más profunda. Si el preso forcejea durante la ejecución, el veneno puede entrar en alguna arteria o en el tejido muscular y causar dolores. Si los componentes de la solución letal no están equilibrados o si se combinan prematuramente, la mezcla puede espesarse, obstruir las vías venosas y hacer que la muerte tarde más tiempo en llegar. Si el barbitúrico anestésico no actúa rápidamente, el condenado puede darse cuenta de que se está asfixiando a medida que sus pulmones se paralizan." 

Amnistía Internacional. Cuando es el estado el que mata. Edai. Madrid, 1989

"La secuencia farmacológica que se usa en los Estados Unidos fue desarrollada en 1977 por un médico forense en Oklahoma que no tenía pericia en farmacología o anestesia. Texas rápidamente adoptó el protocolo de Oklahoma y al menos otros 34 estados lo hicieron entonces también. (...) ninguno de los estados consultó expertos médicos para determinar si la secuencia original de tres fármacos podía ser adaptada para disminuir el riesgo de dolor para el prisionero usando otros fármacos o métodos para administrarlos. (...) Las instituciones penitenciarias han rechazado la opción de ejecutar prisioneros con una sola inyección masiva de un barbitúrico, aunque eso causaría una muerte sin dolor, porque tal método forzaría a verdugos y testigos a esperar 30 minutos más a que el corazón del prisionero dejara de batir." 
Human Rights Watch. Negligencia en el empleo de inyecciones letales. 24-4-2006

Además de en los Estados Unidos, existe también (2006) como método de ejecución en China, Guatemala, Filipinas y Tailandia. Sus precedentes son los experimentos y las ejecuciones llevadas a cabo durante el nazismo mediante inyecciones de productos químicos: en los campos de exterminio muchas personas murieron a causa de estas actividades.



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