27 de diciembre de 2013

Gonzalo Jiménez de Quesada

Gonzalo Jiménez de Quesada
Gonzalo Jiménez de Quesada
Óleo de Ricardo Acevedo Bernal (Colombia 1867 -1930)

Fue el mayor de seis hermanos, estudió derecho en Salamanca; alrededor de 1533 ejerció en la Real Cancillería de Granada.

En 1535 se alista en la expedición de más de mil hombres, que preparaba Alonso Luis de Lugo, hijo del nuevo Gobernador de Santa Marta (norte de Colombia) para explorar el río Magdalena.

Ya en Canarias se le nombra Teniente de Gobernador de Santa Marta, que suponía confiarle la administración de justicia del territorio, y el 5 de Abril de 1536 comienza el reconocimiento del río Magdalena.

En octubre han recorrido 900 kilómetros; el desbordamiento del río le obliga a invernar y cuando reinicia la expedición encuentran algunos indios que utilizaban panes de sal gema, que los naturales utilizaban en vez de los de sal marina, que venían de la costa. Al preguntar dónde se hacían le dijeron que "donde aquella sal se hacía había grandes riquezas y era grande tierra, la cual era de un poderosísimo señor de quien contaban grandes excelencias". Abandonó la exploración del Magdalena y siguió la ruta de comercio de aquellos panes.

En abril de 1537 llega el Valle de los Alcázares, la Bogotá donde residía el Zipa (cacique). Después de algunas escaramuzas recorre todo el territorio apropiándose de un cuantioso botín, considerando que había encontrado el rastro de El Dorado.

El 6 de agosto de 1538 fundó la ciudad de Santa Fe de Bogotá, que iba a ser la capital del Nuevo Reino de Granada. A comienzos de 1539 llegaron a Bogotá dos nuevas expediciones: La de Sebastián de Benalcázar, procedente del Perú, y la del alemán Nicolás Federmann, que había partido de Venezuela. Los tres capitanes estuvieron a punto de entrar en conflicto, pero al fin decidieron regresar juntos a España para que la Corona decidiese a quien correspondía la gobernación de Nueva Granada.

A pesar de que Quesada era el único que había actuado legítimamente por orden de un superior, y los otros lo habían hecho por cuenta propia, el Consejo de Indias resolvió no otorgar a ninguno de los tres el título de gobernador. Pasados ocho años recompensaron a Quesada con el nombramiento honorífico de Mariscal del Nuevo Reino de Granada (1547), aunque jamás conseguiría un mando con jurisdicción sobre las tierras que había conquistado.

La gobernación quedará para el hijo de Fernández de Lugo; Gonzalo continuaría la búsqueda del mítico El Dorado, arruinándose en los diversos intentos, por lo que tiene que solicitar a la Audiencia ayuda por indigente.

Todavía en 1574, con 68 años, se le encomienda la pacificación de los nativos río Gualí. Durante cuatro años resistirá la lepra, en 1577 se traslada a Mariquita, una tierra caliente que le aliviara su enfermedad, donde morirá el 16 de Febrero de 1579. Será enterrado en la Iglesia Parroquial de esta ciudad, en su epitafio se grabó “Expecto resurrectionem mortuorum” ("Espero la resurrección de los muertos"). Sus restos se trasladaron a Santa Fe de Bogotá en 1597, en cuya Catedral reposan actualmente.

En los últimos años escribió una serie de obras: "Compendio Historial", "Relación de la conquista del Nuevo Reino de Granada", "Ratos de Suesca" que se han extraviado. Ha perdurado "El Antijovio" (1567), refutación de libro de Paulo Jovio que atacaba la actuación de las tropas españolas en Italia.

Fundación de Bogotá


Fundación de Bogotá

Óleo de Pedro A. Quijano (110 x 160 cm.), 1938.
Academia Colombiana de Historia, Bogotá.

Fundación de Santafé de Bogotá
Después de someter a los nativos y tomar sus tesoros, Gonzalo Jiménez de Quesada decidió fundar la villa de Santafé de Bogotá. Para ello, dos de sus hombres escogieron a Thybzaquillo (Teusaquillo), sitio de recreo al que se retiraba el Zipa en invierno, cuando arreciaban las lluvias y el agua ocupaba parte de la sabana. El lugar disponía de abundante agua proveniente de los riachuelos Vicachá (San Francisco) y San Agustín, piedra, arena, leña y un clima sano. Construyeron doce bohíos, que simbolizaban los doce apóstoles, y una Iglesia, que inauguraron el 6 de agosto de 1538, cuando los católicos celebraban la Transfiguración del Redentor.

La ceremonia fue relatada por el historiador colombiano Pedro M. Ibañez (1854 - 1919): “Quesada se apeó del caballo, arrancó algunas hierbas, dijo en alta voz que tornaba posesión formal de estas tierras para que fuesen dominio del Emperador Carlos I, en cuyo nombre fundaba la villa de Santafé de Bogotá. Luego desenvainó la espada, dio con ella tres cuchilladas en el suelo, montó a caballo y retó a singular combate a cualquiera que contradijese el acto de la fundación de la nueva villa que protestó sostener hasta con su vida, y ordenó que se extendiese instrumento público ante el Escribano del ejército”.

Fuentes:



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