24 de diciembre de 2013

El nacimiento de Jesús en Belén a la luz de los evangelios y de la tradición cristiana


El nacimiento de Jesús en Belén a la luz de los evangelios y de la tradición cristiana

El nacimiento de Jesús en Belén a la luz de los evangelios y de la tradición cristiana


Autor: José Barros Guede.


San Lucas escribe sobre el nacimiento de Jesús en Belén: “Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando se empadronase todo el Imperio. Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse cada cual a su ciudad. Tambien José, por ser de la casa y familia de David, subió de la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, llamada Belén, en Judea, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que mientras estaban allí, le llegó el tiempo del parto a ella y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada” (Lc. 2, 4-7)

Continúa :“Unos pastores, que pasaban la noche al aire libre velando por turno su rebaño, de repente un ángel les dijo, no temáis, os anuncio una gran noticia que será de gran alegría para todo el pueblo, hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal, encontrareis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. De pronto una legión del ejército celestial, decía gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Lc. 2, 8-14).

San Mateo escribe: “Habiendo nacido Jesús en Belén en tiempos del rey Herodes, nos magos de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando ¿dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer, porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarle. El rey Herodes al oír esto, se turba y con él toda Jerusalén. Reúne a todos los príncipes del sacerdocio y a los escribas del pueblo preguntándoles dónde podía nacer el Mesías. Ellos le contestan en Belén de Judá, pues así está escrito. Los magos, guiados de nuevo por la estrella, caminan hasta pararse sobre el lugar donde estaba el niño. Entran en la casa, y ven al niño con María, su madre. De hinojos le adoran, y abriendo sus cofres le ofrecen los dones de oro, incienso y mira. Advertidos en sueños de no volver junto a Herodes, regresan a su tierra por otro camino” (Mt. 2, 7-12).

Como vemos y leemos en los Evangelios de san Lucas y de san Mateo, que son los que narran el nacimiento de Jesús en Belén y su adoración por unos magos de Oriente, no escriben nada sobre la presencia de animales, ni del buey ni del asno en el mismo, sino que ello es producto de la tradición cristiana fundada en textos del Antiguo Testamento, como enseña el papa Benedicto XVI en su libro,La infancia de Jesús.

Sin embargo, ni san Lucas ni san Mateo no concretan ni el año ni el mes ni el día del nacimiento de Jesús en Belén. En cuanto al año, simplemente sabemos por san Lucas que fue en tiempos del emperador Octavio de Roma, y por san Mateo que Herodes era el rey de Palestina. El monje excita, Dionisio el Exiguo, fija el año de su nacimiento en el 754 después de la fundación de Roma. Pero comete un error de seis años, dado que el rey Herodes muere en Jericó, entre marzo y abril del año 750, y Jesús nace, por lo menos, dos años antes de su muerte, en el año 748 de la fundación de Roma, aproximadamente.

En cuanto al día y al mes de su nacimiento, la Iglesia hasta el siglo IV, lo fija en el día 6 o 7 del mes de enero. Pero a partir de dicho siglo, la Iglesia católica lo traslada al día 25 de diciembre, con la finalidad de sustituir la fiesta pagana del nacimiento del astro Sol o solsticio de invierno, por la solemne fiesta del nacimiento del Jesús en Belén, como sol de luz y calor para la humanidad tan atormentada por la injusticia, el egoísmo y la ingratitud. Los antiguos celebraban el día 25 de diciembre con gran alegría y fiesta, al ver que las noches comenzaban a menguar y los días a crecer, comprendiendo que la luz, el calor y la vida continuaban en el universo.

San Mateo habla de “unos magos de Oriente”, sin decir su nacionalidad ni su número. Los magos eran sacerdotes y sabios astrólogos, posiblemente de Persia o Arabia. La tradición cristiana varía su número, desde dos a una docena y más, pero desde el siglo VIII los fijan definitivamente en tres reyes magos, llamados, Melchor, Gaspar y Baltasar, que representan a Asía, Europa y África.

San Juan evangelista escribe en el prólogo de su Evangelio: “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria como el Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Jn 1, 14). San Marcos omite el nacimiento de Jesús en Belén y su adoración por los magos. Ello dio lugar a que ciertos autores racionalistas afirmen que Jesús no nació en Belén y que el viaje de su familia a Belén para empadronarse, por ser José de la familia del rey David, no es histórico, sino una pura leyenda.

En memoria y recuerdo del nacimiento de Jesús en Belén se encuentra la Basílica de la Natividad, levantada sobre una cueva rocosa y rodeada de un grupo de monasterios y edificaciones que pertenecen a cristianos ortodoxos, católicos y armenios. Fue construida en el siglo IV por el emperador romano, Constantino, a ruego de su madre santa Elena. Posteriormente, fue destruida en parte y reconstruida posteriormente por el emperador Justiniano en el año 550. Externamente dicha Basílica tiene la forma de una fortaleza. Durante la invasión persa de Palestina en el siglo VII, los islamistas persas destruyeron muchos templos cristianos, menos la Basílica de la Natividad, al ver un mosaico de los reyes magos en su fachada, lo que les movió a respetarla.

Actualmente, se accede a ella por una puerta tan corta y tan estrecha que necesario entrar en ella inclinado y bajando mucho la cabeza. Originariamente, la puerta no era así, sino que era alta y ancha en forma de arco para poder entrar con la cabeza erguida, pero en siglo XVII se acortó y estrechó de este modo con el fin de los musulmanes no entrasen a caballo en ella.

El interior de la Basílica de la Natividad mide 66 metros de largo por 17 de ancho. Las columnas son rojizas y su techo es ornamentado. Los cristianos griegos ortodoxos ocupan la parte central y la capilla principal en donde hay un altar lleno de incensarios colgantes despidiendo un olor intenso a incienso.

Debajo de la parte central se halla la Cueva o Gruta, llamada la capilla de la Natividad, donde estaba el establo en cual el niño Jesús nació, a la que se accede por unas escaleras de forma circular. La Cueva o Gruta mide 13 metros de largo y 3 de ancho. Sus muros y suelo son de mármol antiguo y está iluminada por 32 lámparas. Hay una estrella de plata indicando el lugar donde Jesús nació. Se descienden tres escalones para llegar a la capilla del Pesebre, lugar donde su madre María le recostó.

Los cristianos armenios tienen su culto religioso en la nave Nororiental de esta Basílica. La llave de la Basílica de la Natividad la tiene un palestino que se encarga de abrirla y cerrarla en nombre del rey de Jordania. Pegada a la Basílica de la Natividad, se halla la Basílica de Santa Catalina, construida por los religiosos franciscanos en 1881 y regida por ellos, donde realizan sus funciones religiosas, y el patriarca latino católico celebra la misa del Gallo en la noche del 24 al 25 de diciembre. Ambas basílicas se unen por una puerta.

A escasos metros de la Cueva de la Natividad de Jesús, se encuentra la cueva donde san Jerónimo escribió Vulgata, Biblia escrita en latín, desde textos arameos, hebreos y griegos. Su valor es incalculable prestando un gran servicio a las Iglesias cristianas. Cerca, se halla tambien la capilla de los santos Inocentes a la que se accede por unas escaleras al Suroeste. En la aldea de Beit-Sahur se halla el Campo de los Pastores, donde el ángel del Señor y el ejército celestial se les aparecieron para anunciadles el nacimiento de Jesús, y muy cerca de allí se encuentra el campo, donde Bob conoció a su esposa Rut.

La piedad y la cultura tradicional cristiana ha expresará de diversas formas y maneras el misterio del nacimiento del niño de Jesús en Belén. San Francisco de Asís fue el iniciador de esta hermosa costumbre cristiana representando el primer Belén viviente, en Greccio, Italia, en 1223. Desde entonces, las parroquias, monasterios, conventos y familias cristianas de este mundo lo representan en sus iglesias y viviendas por medio de figuras del niño Jesús, de su madre María, de su padre legal José, de ángeles, de pastores, de reyes magos y de animales, entre ellos el buey y asno, llenas de encanto.

Belén se halla a una altitud de 77 metros sobre el nivel del mar. Se asienta sobre las laderas dos colinas. Antiguamente, era un lugar de paso de las caravanas que iban de Jerusalén a Egipto. Belén etimológicamente significa “casa de pan”, porque está ubicada en uno de los lugares más extensos y fértiles de Palestina para el cultivo del pan. Es una de las ciudades históricas israelitas más importantes después de Jerusalén por ser la ciudad donde nació de Boaz, Noemí, Isaí y el rey David. Fue muy disputada por judíos, cristianos y turcos, y de permanente peregrinación de cristianos a partir del siglo IV. A principios del siglo VII tenía ya numerosos templos y monasterios.

En el año 1928, la ciudad de Belén fue conquistada por los ingleses a los turcos, cediéndola a Jordania. Posteriormente, ocupada por el ejército de Israel ha sido cedida a la Autoridad Autónoma Palestina. Actualmente, su población es casi toda musulmana, siendo los cristianos muy pocos.



José Barros Guede.




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