6 de diciembre de 2013

Civilización Micénica

Civilización Micénica

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La civilización micénica es una civilización prehelénica del Heládico reciente (final de la Edad del Bronce). Obtiene su nombre de la villa de Micenas, situada en e lPeloponeso.

Historia del descubrimiento

Esta civilización fue descubierta a finales del siglo XIX por Heinrich Schliemann quien hizo excavaciones en Micenas (1874) yTirinto (1886). Schliemann cree haber encontrado el mundo descrito por las epopeyas de Homero, la ''Ilíada'' y la ''Odisea''. En una tumba micénica descubre una máscara que denomina «máscara de Agamenón». Igualmente se bautiza como «palacio de Néstor» un palacio excavado en Pilos. Habrá que esperar a los estudios de Sir Arthur Evans, de comienzos del siglo XX, para que el mundo micénico adquiera una autonomía propia con respecto a la Civilización Minoica, que la precede cronológicamente.

En las excavaciones de Cnosos (Creta), Evans descubre miles de tablillas de arcilla, cocidas accidentalmente durante el incendio del palacio, hacia el 1450 a.C. Bautiza esta escritura como «lineal B», puesto que lo estima más avanzado que ellineal A. En 1952, el desciframiento del lineal B – identificado como un tipo de griego antiguo – por Michael Ventris y John Chadwick traslada la civilización micénica de la protohistoria a la historia, y la inserta en su posición correcta dentro de la Edad del bronce del mundo egeo.

Sin embargo, las tablillas de lineal B siguen siendo una fuente de información muy escasa. Añadiendo las inscripciones sobre jarrones, no representan más que unos 5000 textos, mientras que se calcula que hay varias centenas de millares de tablillas sumerias y acadias. Además, los textos son cortos y de carácter administrativo: se trata de inventarios y otros documentos contables que no estaban destinados al archivo. Sin embargo, tienen la ventaja de mostrar una visión objetiva de su mundo, sin la marca de la propaganda real.


Cronología

La cronología de la civilización micénica ha sido establecida por el arqueólogo sueco Arne Furumark en función de la tipología de los objetos descubiertos y de los niveles estratigráficos de los yacimientos excavados. A pesar de que esta clasificación ha sido criticada, sigue siendo utilizada. Se emplea para estos periodos el término de Heládico Reciente (HR).


1550–1500: Heládico Reciente I (círculos de tumbas de fosa A y B de Micenas);
1500–1450: Heládico Reciente II A;
1450–1425: Heládico Reciente II B (llegada de los micénicos a Cnosos);
1425–1380: Heládico Reciente III A1 (destrucción de Cnosos, comienzo de los palacios micénicos continentales);
1380–1300: Heládico Reciente III A2 (apogeo de la construcción de palacios micénicos);
1300–1250: Heládico Reciente III B1;
1250–1200: Heládico Reciente III B2 (destrucción de los palacios micénicos continentales a finales del periodo);
1200–1125: Heládico Reciente III C1;
1125–1100: Heládico Reciente III C2.

El HR I corresponde a la transición entre el Heládico Medio y el Heládico Reciente. Las características culturales de la civilización micénica se constituyen en este periodo.

El HR II ve un fuerte incremento del número de yacimientos arqueológicos. Hacia finales de este periodo los palacios minoicos de Cnosos, Festos, Malia y Zakros son destruidos. Solamente el yacimiento de Cnosos es reconstruido, para mostrar una tipología micénica. Se ha supuesto que habría sido ocupado por los micénicos, que habían invadido Creta y tomado el poder. Los archivos en lineal B de Pilos datan de hacia el HR II B.

Durante el HR III la civilización micénica prosigue su expansión. Además de Creta, otras islas del mar Egeo (como las Cícladas y Rodas) y lugares de Asia Menor muestran yacimientos micénicos. Objetos micénicos se encuentran en todas las costas mediterráneas e incluso en Europa central y las Islas Británicas. Colonias micénicas han sido encontradas en Chipre y el Levante.

En la misma Grecia, los palacios fortaleza, los ''tholoi'', se vuelven más monumentales. Durante el HR III B1, los tesoros encontrados en Micenas y Orcómenos muestran la considerable riqueza monumental que los reyes micénicos han acumulado. Este periodo constituye el apogeo de la civilización micénica. Los archivos de Cnosos datan sin duda del HR III b (hacia el 1250 a.C.).


Origen de los micénicos

Tras la traducción de las tablillas en lineal B, se ha descubierto que aquellos que se llaman impropiamente «micénicos» son en realidad griegos. Ninguna fuente escrita que provenga de un yacimiento micénico indica cómo se llamaba este pueblo a sí mismo (su autoetnónimo). Según una lectura de la Iliada, donde se llama aqueos a los griegos, y teniendo en cuenta la mención de los ahhiyawa en fuentes hititas del Bronce reciente, se ha pensado en dar a los micénicos el nombre de aqueos. Sin embargo, el segundo argumento está lejos de ser aceptado por todos, y para el primero, el término de aqueos puede tener varias lecturas en los textos de Homero.

El análisis lingüístico de los textos en lineal B relaciona la lengua micénica con los dialectos griegos de épocas posteriores, pero más al jonio, ático o eólico que a los dialectos aqueos de la época clásica. Los primeros derivarían por lo tanto del micénico, mientras que los segundos estaría emparentados, pero pertenecerían ya a un grupo distinto del de los micénicos del Bronce reciente.

La cuestión lingüística, basándose en la comparación con lenguas de periodos posteriores, no constituye una prueba suficiente para identificar claramente a los micénicos. Además, nada prueba que estos hayan formado una única comunidad étnica o lingüística y es más probable ver en ellos un conjunto de pueblos, ancestros de los aqueos, jonios, etc. de las épocas posteriores, más que un sólo pueblo.


Organización política

El mundo micénico

En ausencia de fuentes directas, la organización política general del mundo micénico no puede ser conocida con seguridad. Según Homero, Grecia estaba dividida en diversos estados. Los citados en la Ilíada son: Micenas, Pilos, Orcómeno, que son conocidos por la arqueología, pero quizás también Esparta o Ítaca. Pero la arqueología no puede confirmar estos últimos. Tan solo los estados de Pilos y Cnosos están claramente atestiguados por los textos en lineal B. Dicho esto, es imposible conocer cual era el centro político dominante de la Argólida (si es que hubo uno): Micenas, Tirinto o Argos, o quizás incluso Atenas, Gla o Yolco.

La mención de un «rey de los ahhiyawa» en las fuentes hititas ha sido comparada con el «rey de los aqueos», que sería el rey de Micenas, Agamenón, en la Ilíada. Pero nada prueba que los ahhiyawa sean los aqueos (aunque sea la solución más lógica) y la localización de su reino continúa discutida: Asia Menor, Rodas, Grecia continental... Si ciertos investigadores quieren convertir la Grecia micénica en una confederación de estados dominados por un rey, primus inter pares, que podría ser el rey de Micenas, hasta el momento no hay nada que pueda confirmarlo.


Los estados de Pilos y Cnosos

A una escala más reducida, existe información a través de las fuentes en lineal B sobre la organización interna de los reinos mejor conocidos: Pilos y Cnosos. Pero tampoco ahí existen muchas certezas.

La forma del estado parece ser un reino, dirigido por un rey, el wa-na-ka (ϝάναξ / wánax), cuyo papel es sin duda militar, jurídico y religioso. Es identificable con el ἄναξ / anaxhomérico («señor divino, soberano, señor de la casa»). La palabra aparece nueve veces en los textos de ofrendas, lo que sugiere que los soberanos de Pilos y Cnosos eran objeto de culto. Sin embargo, como en Homero, el término también puede designar a un dios.

El wa-na-ka está secundado por el ra-wa-ke-ta (lawagetas), sin duda el jefe del ejército. Ambos poseen un dominio territorial propio, el te-me-no (τέμενος / témenos). Otros dignatarios son los te-re-ta (telestai), que aparecen en los textos como propietarios terratenientes. Quizás tengan una función religiosa. Los e-qe-ta (equetai), literalmente los «compañeros» («caballeros»), forman el entorno del rey. Son los guerreros.

Además de los miembros de la corte, otros dignatarios están a cargo de la administración local del territorio. El reino de Pilos está dividido en dos grandes provincias, la de-we-ra ka-ra-i-ja, la provincia próxima, alrededor de Pilos, y la pe-ra-ko-ra-i-ja, la provincia lejana, alrededor de la villa de Re-u-ko-to-ro. El reino se subdivide además en dieciséis distritos, que a su vez están formados por una serie de pueblos o municipios. Para dirigir los distritos, el rey nombra a un ko-re-te (koreter, «gobernador») y un pro-ko-re-te (prokoreter, «subgobernador»). Un do-mo-ko-ro (damokoros, «aquel que se ocupa del damos »), se ocupa de los pueblos o municipios, los da-mo (literalmente «pueblos», comparar con δῆμος / dễmos), y un pa-si-re-u (comparar con el griego βασιλεύς / basileús) ejerce igualmente un cargo a nivel local, mal conocido — parece dirigir un Gerusía o Consejo de Ancianos, el ke-ro-si-ja (γερουσία / gerousía).

Resulta interesante observar que entre los griegos clásicos, el basileus será el rey, el monarca, como si entre la desintegración de la sociedad micénica y la época clásica hubiese sobrevivido como autoridad más alta, de facto, y al cabo de algunas generaciones de jure, el funcionario municipal.


Sociedad

La sociedad micénica parece estar dividida en dos grupos de hombres libres: el entorno del rey (wa-na-ka), que se ocupa de la administración del palacio y el pueblo (da-mo /demos), que vive a nivel local. Como se ha visto anteriormente, este último está gobernado por agentes reales; debe cumplir con trabajos comunales y pagar impuestos al palacio.

En cuanto a aquellos que evolucionan en el palacio, nos encontramos con altos funcionarios acomodados, aquellos que probablemente habitan en las grandes casas que se encuentran en las proximidades de los palacios micénicos, pero también con otras personas ligadas por su trabajo al palacio, aunque no necesariamente más adinerados que los miembros del da-mo: artesanos, agricultores, quizás mercaderes.

En lo más bajo de la escala social se encuentran los esclavos,do-e-ro(masculino) y do-e-ra(femenino) (compárese con el griego δούλος/ doúlos). Solo existen testimonios sobre aquellos que trabajaban para el palacio.


Economía

La organización económica de los reinos micénicos conocida por los textos parece ser bipolar: un grupo trabaja en la órbita del palacio, mientras que un segundo grupo parece que trabaja por su propia cuenta. Esto se refleja en la organización social vista más arriba. Pero nada impide que las personas que trabajan para el palacio no puedan tener paralelamente sus propios asuntos personales.

La economía está controlada por los escribas que anotan las entradas y salidas de productos, reparten los trabajos y se encargan de la distribución de las raciones. El du-ma-te parece ser un tipo de intendente que supervisa un dominio de la economía.


Agricultura

El territorio de los reinos micénicos de Pilos y Cnosos está dividido en dos conjuntos: el ki-ti-me-na, dominio del palacio, y el ke-ke-me-na, dominio comunal, cultivado por aquellos a los que los textos llaman ka-ma-na-e-we, sin duda el da-mo. Las tierras del palacio son atestiguadas por los textos. Una parte componía el te-me-no del wa-ka-nay del ra-wa-ge-ta, como se ha visto más arriba. La otra se entrega para su explotación (o-na-te-re) a los miembros de la administración del palacio. Estos pueden explotarla con esclavos o por hombres libres, en régimen de arrendamiento.

La producción agrícola de estos reinos sigue la tradicional «trilogía mediterránea»: cereales, olivos y viña. Los cereales cultivados son el trigo y la cebada. También hay plantaciones de olivos para la producción de aceite de oliva, que no se emplea necesariamente en la alimentación, sino para los cuidados corporales y los perfumes. Con la vid se realizan diversos vinos. Además se cultiva el lino para la vestimenta, el sésamo para el aceite y árboles como la higuera.

La ganadería está dominada por los ovinos y los caprinos. Las vacas y los cerdos son más raros. Los caballos se dedican fundamentalmente a tirar de los carros de guerra.


Industria

La organización del trabajo artesanal es conocida sobre todo en relación a los palacios. Los archivos de Pilos muestran un trabajo especializado: cada obrero pertenece a una categoría precisa y dispone de un lugar específico en las etapas de producción, especialmente en la textil.

La industria textil es uno de los principales sectores de la economía micénica. Las tablillas de Cnosos permiten seguir toda la cadena de producción, desde los rebaños de ovejas al almacenaje de los productos finalizados en los almacenes del palacio, pasando por el teñido, el reparto de la lana por los diferentes talleres y las condiciones de trabajo en dichos talleres. El palacio de Pilos cuenta así con unos 550 obreros textiles. En Cnosos llegaban a los 900. Se ha podido identificar quince especialidades textiles. Además de la lana, el lino es la fibra más usada.

La industria metalúrgica está bien atestiguada en Pilos, donde se empleaba a 400 obreros en estos menesteres. Se sabe por las fuentes escritas, que se les distribuía el metal para que realizaran sus trabajos: como media 3,5 kg de bronce por forjador. Sin embargo, no se sabe cuál era la remuneración: está misteriosamente ausente de las listas de distribución de raciones. En Cnosos algunas tablillas atestiguan la fabricación de espadas, pero sin evocar una auténtica industria.

La industria de la perfumería también está atestiguada. Las tablillas describen la fabricación de aceites perfumados: con olor a rosa, a salvia, etc. También se sabe por la arqueología que los talleres dependientes del palacio comprendían otro tipo de artesanos: orfebres, trabajadores del marfil, talladores, alfareros. También se hacía aceite de oliva. Algunos de estos productos se dedicaban a la exportación.


Comercio

El comercio está curiosamente ausente de las fuentes escritas. Así, una vez que el aceite perfumado de Pilos se almacena en pequeñas jarras, se ignora qué ocurre con él. Grandes ánforas con señales de haber contenido el aceite han sido encontradas en Tebas, en Beocia. Tienen inscripciones en lineal B indicando como origen la Creta occidental. Sin embargo, las tablillas cretenses no revelan ni una palabra sobre la exportación de aceite.

Se dispone de poca información sobre el circuito de distribución de los textiles. Se sabe que los minoicos exportaban telas finas al Antiguo Egipto; sin duda los micénicos hicieron lo mismo. Probablemente retomaron por su cuenta los conocimientos minoicos en materia de navegación, como lo demuestra el hecho de que su comercio marítimo comienza su desarrollo tras la caída de la civilización minoica. A pesar de esta falta de fuentes, es probable que ciertos productos, sobre todo los tejidos, el aceite y la metalurgia, estuvieran destinados a ser vendidos en el exterior del reino, porque su producción es demasiado importante para estar destinada sólo al consumo interno.

El seguimiento de los productos micénicos de exportación se puede hacer sin embargo a través de la arqueología. Numerosas ánforas han sido encontradas en el mar Egeo, Anatolia, Oriente Medio, Egipto, pero también el oeste de Sicilia, o incluso en Europa Central y Gran Bretaña.

De forma general, la circulación de bienes micénicos se puede trazar gracias a los «nódulos», ancestros de las etiquetas modernas. Se trata de pequeñas bolas de arcilla, hechas entre los dedos alrededor de una correa (probablemente de cuero) que sirve para atar el nódulo al objeto. A veces se añaden otras informaciones, como la calidad, el origen, el destino, etc. 55 nódulos, que han sido encontrados en Tebas en 1982, llevan ideogramas que representan un buey. Gracias a ellos se ha podido reconstruir el itinerario de los bovinos: venidos de toda Beocia y Eubea, son llevados a Tebas para ser sacrificados. Los nódulos servían para probar que no se trataba de animales robados y para demostrar su origen. Una vez que los animales llegan a su destino los nódulos son comprobados y recogidos para realizar una tablilla contable. Los nódulos son usados para todo tipo de objetos y explican la rigurosidad de la contabilidad micénica: el escriba no tiene que contar él mismo los objetos, se basa en los nódulos para realizar sus tablillas.


Religión

El hecho religioso es bastante difícil de identificar en la civilización micénica, en particular cuando se trata de yacimientos arqueológicos, donde resulta complicado identificar con seguridad un lugar de culto. En cuanto a los textos, sólo las listas de ofrendas dan los nombres de los dioses, pero no nos enseñan nada sobre las prácticas religiosas.

El panteón micénico ya muestra numerosas divinidades que se encuentran más tarde en la Grecia clásica. Poseidón parece ocupar un lugar privilegiado, sobre todo en los textos de Cnosos. En esta época se trata probablemente de una divinidad ctónica, asociada a los terremotos. También se encuentran una serie de «Damas» o «Madonas» (Potnia), asociadas a los lugares de culto, como una «Dama del Laberinto» en Creta —que recuerda el mito del laberinto minoico, al igual que la presencia de un dios llamado Dédalo. También se encuentra una «Diosa Madre» llamada Diwia. Otras divinidades identificadas que se encuentran durante épocas posteriores son la pareja Zeus-Hera, Ares, Hermes, Atenea, Artemisa, Dioniso, Erinia, etc. Es de notar la ausencia de Apolo, Afrodita, Deméter (divinidades de origen oriental) y de Hefesto.

Ningún gran templo de época micénica ha podido ser identificado. Algunos edificios encontrados en las ciudadelas y que constan de una habitación central de forma oblonga rodeada de pequeñas habitaciones podrían haber servido de lugar de culto.

Se puede además suponer que existió un culto doméstico. Algunos santuarios han podido ser recuperados, como el de Filakopi, donde se ha encontrado una importante cantidad de estatuas que sin duda formaban parte de ofrendas, y se cree que lugares como Delfos, Dodona, Delos o Eleusis eran ya santuarios importantes. Pero esto resulta difícil de probar de forma evidente.


Arquitectura

Las fortalezasLas principales villas micénicas están todas fortificadas. Pueden estar situadas sobre una acrópolis, como Atenas o Tirinto, adosadas a una gran colina como Micenas o frente al mar, como Gla o Pilos. Además de las ciudadelas, se han encontrado también fortalezas aisladas que servían sin duda para el control militar del territorio.

Las murallas micénicas son a menudo de tipo «ciclópeo»: están construidas de grandes bloques que pueden llegar a tener hasta ocho metros de espesor, apilados unos sobre otros sin argamasa para unirlas, o bien, cuando no se dispone de grandes bloques, de grandes piedras encastradas unas en otras. Diferentes tipos de entradas y salidas fueron empleadas: puerta monumental, rampa de acceso, puertas secretas o galerías abovedadas para salir en caso de asedio.

El temor a un ataque hace que el lugar elegido posea también una cisterna o un pozo.


Hábitat

Los yacimientos micénicos muestran diferentes tipos de residencias. Las más pequeñas son de forma cuadrangular y miden entre 5 y 20 metros de lado. En ellas residen las capas más bajas de la población. Pueden estar compuestas por una o más salas. Este último caso es más extendido en épocas más recientes.

Más elaboradas son las residencias más grandes, que miden entre 20 y 35 metros de lado aproximadamente y están constituidas por varias salas e incluso de patio central. Están organizadas según un modelo próximo al del palacio. Sin embargo, no es seguro que se trate de residencias de aristócratas micénicos, puesto que existe otra hipótesis que quiere ver en estos edificios dependencias auxiliares del palacio, a menudo situado en su proximidad.


Los palacios micénicos

Los palacios micénicos tienen sus más bellos ejemplos en los excavados en Micenas, Tirinto y Pilos. Son los centros de la administración de los estados micénicos, como lo han demostrado los archivos encontrados. Desde el punto de vista arquitectónico, son los herederos de los palacios minoicos, pero también de otras grandes residencias de la Grecia continental del período Heládico medio.

Están organizados alrededor de un conjunto de patios a las que se abren diversas salas de diferentes dimensiones, entre las que se encuentran almacenes y talleres, además de zonas de residencia y representación. El corazón del palacio es el megaron, la sala del trono, organizada alrededor de un hogar circular rodeado de cuatro columnas, El trono se encontraba generalmente sobre el lado izquierdo según se entra en la sala. Parece que los edificios sólo tenían una planta.

En los palacios micénicos también se ha excavado un importante mobiliario, además de frescos.


Arte y artesanía

Cerámica

La arqueología ha encontrado gran cantidad de cerámica de época micénica, de estilos muy diversos: jarras, cántaros, cráteras, jarrones llamados de «copa de cava» por su forma, etc. La talla de las jarras es muy variable. Los modelos son muy homogéneos en todo el espacio micénico durante el HR III B, donde la producción aumenta considerablemente en cantidad, sobre todo en la Argólida, de donde provienen gran cantidad de jarras exportadas fuera de Grecia. La producción destinada a la exportación era en general más lujosa y disponía de decoración pintada muy trabajada, utilizando motivos mitológicos, guerreros o animales.

Otro tipo de vajilla, de metal (principalmente de bronce) se ha encontrado en cantidades importantes en los yacimientos micénicos. Las formas en este caso son más bien los trípodes, barreños o lámparas.

Se han encontrado algunos ejemplos de jarras de loza o de marfil.


Escultura

El periodo micénico no produjo estatuas de gran tamaño. La mayor parte de la escultura del periodo consiste en estatuillas finas de tierra cocida, encontradas sobre todo en el yacimiento de Filacopi, pero también en Micenas, Tirinto o Asine. La mayoría de las estatuillas representa figuras antropomórficas (aunque también las hay zoomorfas), masculinas o femeninas. Las figuras están en diferentes posturas: brazos extendidos, elevados hacia el cielo; brazos plegados sobre las caderas; sentados. Están pintadas, monocromas o polícromas. Su sentido no está claro, pero parece probable que se trate de objetos votivos, encontrados en contextos que parecen ser de lugares de culto.

La figura más representativa es la llamada Triada Divina, que representa a dos diosas y a un niño, quizás precedentes de Deméter, Perséfone y Triptólemo, divinidades vinculadas a la fertilidad de los campos. También destaca una imagen de la diosa madre con su hijo en el regazo.

También son corrientes los ídolos en psi, en fi o en tau, así llamados por su semejanza a éstas letras del alfabeto griego. Se encuentra principalmente en tumbas y en santuarios.


Pintura

La pintura micénica está muy influenciada por la minoica. Se han encontrado algunos frescos murales en los palacios micénicos. Los temas representados son varios: caza (incluyendo tauromaquias), combates, procesiones, relatos mitológicos. Otros frescos están formados por motivos geométricos. Una parte de la cerámica estaba pintada con temas idénticos.


Armas

Elementos militares han sido encontrados entre los tesoros del periodo micénico. El hallazgo más impresionante es el de la armadura de Dendra, el equipamiento completo de un guerrero. La coraza que lleva está compuesta de placas de bronce cosidas sobre un vestido de cuero. El peso de la armadura debía impedir la movilidad del guerrero, por lo que se creía que se trataba de un combatiente sobre carro. Sin embargo diferentes experimentos han demostrado que también se podía usar de pie.

El armamento defensivo encontrado en los yacimientos micénicos está formado por algunos cascos, a destacar un modelo en forma de cabeza de jabalí, que está ausente de los últimos niveles del Heládico reciente. Se empleaban dos tipos de escudos: un modelo en forma de 8 (llamado de «perfil pinzado») y otro modelo rectangular, redondeado arriba. Estaban realizados en cuero.

Las armas ofensivas son sobre todo en bronce. Se han encontrado lanzas y jabalinas, además de un conjunto de espadas de diferentes tallas, hechas para golpear con el filo como de estoque. El resto del armamento encontrado para este periodo se compone de puñales y flechas, demostrando la existencia de arqueros.


Prácticas funerarias

La forma de enterramiento más corriente durante el Heládico reciente es la inhumación. Se entierra bajo el suelo mismo de las viviendas o en el exterior de las zonas residenciales, en cementerios, a veces en túmulos (θόλος / thólos). Esta forma se remonta a los más antiguos periodos de poblamiento indoeuropeo de Grecia y sus raíces hay que buscarlas en las culturas balcánicas del III milenio a.C. e incluso en la cultura de los kurganes. Las tumbas individuales son en forma de cista, con un paramento de piedras. En el HR I aparece mobiliario funerario, que estaba ausente en los periodos anteriores. A principios del Heládico reciente también se nota la presencia de tumbas comunes, de forma rectangular. Resulta difícil establecer si las diferentes formas de inhumación se traducen en una jerarquización social, como se ha creído en ocasiones, convirtiendo los thóloi en las tumbas de las elites dirigentes, las individuales en las tumbas de las clases pudientes y las tumbas comunes en las del pueblo.

La cremación aumenta en número a lo largo de la época, hasta convertirse en muy importante hacia el HR III C. Quizás sea la prueba de la llegada de un pueblo nuevo a Grecia.

Las tumbas más impresionantes de la época micénica son las tumbas reales monumentales de Micenas, sin duda dedicadas a la familia real de la ciudad. La más célebre es la «tumba de Agamenón» (el «Tesoro de Atreo») en Micenas, que tiene forma de thólos. Cerca se encuentran otras tumbas (llamadas del «círculo A»), las llamadas «deClitemnestra» y «de Egisto». Todas han dado impresionantes tesoros, exhumados por Schliemann durante sus excavaciones de Micenas.


Decadencia

El fin de la civilización micénica presenta una serie de problemas que no han sido resueltos todavía, tanto desde el punto de vista cronológico como de interpretación de los hechos.

El final del HR III B1 está marcado por algunas destrucciones, principalmente en Micenas. En el HR III B2 se advierte un aumento de los sistemas de defensa, signo de que la inseguridad aumenta. Pero no se trata de un periodo de crisis, puesto que los niveles han proporcionado materiales arqueológicos que muestran un nivel de riqueza que no tiene nada que envidiar a las épocas precedentes. El fin del periodo, sin embargo, está marcado por numerosas destrucciones de gran parte de los centros micénicos de Grecia continental.

El HR III C muestra una disminución en el número de asentamientos en Grecia, que puede llegar a ser muy importante en algunas regiones (9 de 10 asentamientos de Beocia desaparecen, 2 de 3 de la Argólida). Algunos asentamientos, como Micenas o Tirinto, continúan siendo habitados, y la cultura material que se encuentra sigue teniendo características micénicas, lo que hace que se considere el nivel HR III C todavía como perteneciente a la civilización micénica. Sin embargo, se nota la aparición de un nuevo tipo de cerámica, llamada «bárbara», porque ha sido atribuida a los invasores exteriores, y también el aumento de la cremación de los cadáveres.

¿Cuales son las causas del declive de la civilización micénica en este periodo? Se han avanzado varias explicaciones. Aquellas que se refieren a factores naturales (cambio climático, terremoto) han sido rechazadas. Quedan dos grandes teorías: la de los movimientos de población y la de los conflictos internos.

La primera atribuye la destrucción de los asentamientos micénicos a invasores. Se piensa sobre todo en los dorios y en los Pueblos del Mar. Se sabe que los primeros ya estaban presentes en la Grecia continental con anterioridad y por lo tanto parece poco probable aceptar la antigua teoría de una «invasión dórica» abatiendo la civilización de las aqueos. Los movimientos de pueblos desde los Balcanes hasta Próximo Oriente en está época, mencionados en inscripciones egipcias, que llaman a los invasores «los pueblos del mar», son una realidad. Se sabe que estos pueblos son responsables de destrucciones en Anatolia y el Levante (Oriente Medio). La mención de un pueblo llamado Eqwesh (que recuerda al término «aqueo») en un texto egipcio del siglo XII a.C. hace suponer a los especialistas que los micénicos habrían formado parte de estas invasiones (cosa que no es segura).

La segunda teoría atribuye la decadencia de la civilización micénica a conflictos sociales internos, causados por el rechazo del sistema palacial por las clases sociales más desfavorecidas, que se habrían empobrecido hacia finales del Heládico reciente. Esta hipótesis se une a veces a la anterior, cuando se intenta mezclar las divisiones sociales con divisiones étnicas.

Sea cual fuere la causa, la civilización micénica desaparece definitivamente tras el HR III C, cuando los asentamientos de Micenas y Tirinto son destruidos de nuevo y pierden su importancia. Este fin, que se data en los últimos años del siglo XII a.C., se produce tras un lento declive de la civilización micénica, que tardó bastantes años en extinguirse. A principios del siglo XI a.C. se abre un nuevo contexto, el Periodo protogeométrico, comienzo de la época geométrica, los «siglos oscuros» de la tradición historiográfica.


Bibliografía

  • John Chadwick:
  • "El Mundo Micénico", Alianza Editorial, 1977 (1ª reimpr. 2000), ISBN 8420679208



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