26 de noviembre de 2013

Los libros de Alicia - Lewis Carroll

Lewis Carroll


Los libros de Alicia

Los libros de Alicia

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Lewis Carroll escribió cuatro versiones distintas de Alicia. La primera, Aventuras subterráneas de Alicia(1862), que no se publicaría sino muchos años más tarde. Sin embargo, Carroll haría importantes modificaciones esta última para su publicación, la obra modificada apareció bajo el nombre de Alicia en el País de las Maravillas(1865), que es la versión tal cual la conocemos hoy. De ésta última escribiría una adaptación para niños menores de cinco años llamada Alicia para niños (1889). Finalmente escribe la segunda parte titulada Alicia a través del espejo (1871)




Las dos Alicias
Las dos Alicias





El origen de la historia ( o bien, los motivos) se remonta hacia 1856, cuando Carroll y Alice Liddell se conocen. Poco tiempo antes, Lewis Carroll es nombrado ayudante del bibliotecario del Christ Church, de la Universidad de Oxford.

A este mismo edificio llega como nuevo Decano Henry George Liddell acompañado de su mujer y sus cuatro pequeños hijos: Harry, Lorina, Edith y Alice. Sería ésta última, en ese entonces de cuatro años, la que se convertiría en la favorita del por entonces joven Carroll (23 años).

Si bien Carroll aseguró, según sus diarios (indica Morton Cohen, uno de sus biógrafos más conocidos), que la Alicia de sus cuentos no estaba basada en alguna persona real, sin embargo muchos biógrafos han ido construyendo una fuerte analogía entre Alicia Liddell y Alicia de Wonderland.

Claro está que la pequeña Liddell guarda poca similitud física con la niña rubia de cabellos rizados que describe el cuento (y las niñas ilustradas por Tenniel y Disney).

Alice Liddell era más bien una niña morena y de rostro redondo. Pero lo innegable es que la niña fue parte fundamental en la creación del relato. Ella fue la motivación para que Carroll pasara noches en vela redactando e ilustrando las aventuras Alicia, sin otro interés que cumplir el deseo su favorita.

Se supone, entonces, que Carroll escribió Las aventura de Alicia motivado solamente por un amor imposible, pues jamás hubo intención de publicar el manuscrito (y Carroll publicaba con mucha frecuencia y facilidad).

Sólo después de 3 años, y casi por coincidencia, el manuscrito llegó a manos de un conocido novelista de la época que insistió en su publicación. De todos modos el verdadero papel que jugó la persona real de Alicia Liddell en la vida de Carroll es, por falta de datos, materia de especulación hasta nuestros días.

Los libros de Alicia - Lewis Carroll

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Aventuras subterráneas de Alicia. 1862 (Publicada en 1886)

Las aventura de Alicia nace 4 julio de 1862, durante una travesía por el río Támesis, en dirección a la a villa de Godstow, en las cercanías de Oxford.

Como ya era tradición, el profesor Dodgson solía llevar de paseo a las hijas del matrimonio Liddell (sólo las hijas, pues dice la leyenda que Carroll evitaba a los niños). Lorina, Alice y Edith, tenían por esos días 13, 10 y 8 años, respectivamente.

En esta ocasión los acompañaba un amigo de Carroll, el reverendo Robinson Duckworth, también docente de Oxford.

Así, durante la travesía, tras la insistencia de las niñas (acostumbradas ya a los cuentos) Carroll comienza improvisadamente a crear el cuento que lo haría inmortal. Pero dejemos que sean sus propios testigos quienes nos detallen ese episodio.

Los libros de Alicia - Lewis Carroll


"La mayoría de las historias del señor Dodgson nos fueron explicadas en el curso de las excursiones que hacíamos con él por el río hasta Nuneham o Godstow, cerca de Oxford (...). Creo que el principio de Alicia nos lo contó una tarde de verano en la que el sol quemaba tanto que tuvimos que poner pie en tierra en medio de los prados del camino de vuelta, abandonando la barca, para refugiarnos en el único trozo de sombra que pudimos descubrir, que se encontraba bajo una hacina de heno recién cortado. Allí llegó, de las tres, la habitual petición: "Cuéntenos una historia", y así empezó el delicioso cuento inmortal.

De vez en cuando, para hacernos rabiar -y quizás porque realmente estaba cansado- el señor Dodgson se paraba diciendo: "Esto es todo hasta la próxima vez". ¡Ahora es la próxima vez!, exclamábamos las tres a un tiempo; y tras algunos esfuerzos de persuasión, la historia se reanudaba aún más bonita. Otro día, me parece, la historia empezó en la barca y el señor Dodgson, en la mitad misma del relato, pretendió, ante nuestro gran desánimo, que iba a dormirse inmediatamente... " (1)

Quince años más tarde Carroll, y con motivo de la representación musical de su obra, rememoró así aquellos felices momentos:

"Muchos días habíamos remado las tres jovencitas y yo por ese río tranquilo y muchos fueron los cuentos improvisados... Sin embargo ninguno llegó a ser escrito sino que cada uno nació y murió en su correspondiente tarde. Llegó un día en que, por casualidad, una de mis pequeñas oyentes me pidió que le escribiese la historia. Eso fue hace muchos años, pero recuerdo claramente cómo, intentando iniciar una nueva vía, empecé metiendo a mi heroína por una madriguera sin la menor idea de lo que iba a suceder después... Son muchos los años que han pasado desde aquella tarde, sin embargo puedo evocarla como si fuese ayer: el azul limpio en lo alto, el espejo acuoso abajo, la barca deslizándose perezosamente, el sonido de las gotas que caían de los remos soñolientos, las tres caritas ávidas de noticias del país maravilloso..." (2)

El reverendo Duckworth, coincide con el relato de Carroll y Alicia Liddell, y aporta detalles más precisos:

"Yo remaba en la popa y él en la proa en la famosa excursión a Godstow, durante las vacaciones de verano, con las tres señoritas Liddell como pasajeras nuestras; y el cuento se compuso y se contó literalmente «sobre mi hombro», en atención a Alicia Liddell, que iba de «patrón» de nuestra canoa. Recuerdo que me volví y le dije: «Dodgson, ¿es una de sus historias improvisadas;'» y me contestó: «Sí, la estoy inventando mientras navegamos.» También recuerdo perfectamente que, al volver a dejar a las tres niñas en la residencia de¡ Decano, Alicia dijo al despedirse de nosotros: «Señor Dodgson, quisiera que me escribiese las aventuras de Alicia. » «Señor Dodgson, quisiera que me escribiese las aventuras de Alicia. » Él contestó que lo intentaría; después me contó que había permanecido en vela casi toda la noche, pasando a un manuscrito lo que recordaba de las extravagancias con que había alegrado la tarde. Le añadió ilustraciones de su propia mano, y le regaló el libro, que solía verse a menudo sobre la mesa que hay en el salón de la residencia del Decano" (3)

Las aventuras de Alicia, entonces, sólo fue escrita porque la pequeña Alice Liddell insistió muy entusiasmada por una copia escrita del relato; de lo contrario, la maravillosa aventura se hubiera desvanecido en el recuerdo de sus testigos, como muchos otros cuentos que Carroll narró a las niñas.

Se dice que Carroll comenzó el encargo esa misma noche, pero el manuscrito no llegaría a manos de Alicia sino hasta la navidad de ese año, bajo el título Aventuras subterráneas de Alicia, y con ilustraciones de Carroll.

23 años después Alicia Liddell (o la señora Hargreaves) recibió en una carta firmada por Dodgson en la que expresaba su interés por publicar el manuscrito original y solicitar, de no tener inconvenientes, que le enviara el manuscrito por correo certificado. La edición apareció en 1886. (Leer la carta...).

Alicia en el País de las Maravillas (1865)


Tres años después del célebre paseo, los amigos de Carroll le animaron a publicarlo, en particular a partir de la insistencia del novelista Henry Kingsley (amigo de la familia Liddell), que encontró por casualidad el manuscrito e insistió a la señora Liddell con la idea de publicarlo. 

Para probar si la historia gustaría al público infantil, Carroll y su amigo George MacDonald (también novelista y poeta infantil) entregaron la decisión a un niño de seis años (hijo MacDonald), se dice que el niño quedo encantado.

Ese mismo año la editorial MacMillan acepta publicarlo con importantes modificaciones. En un principio iba a ser el propio Carroll quien iba a ilustrar el cuento, pero disuadido por el crítico de arte Ruskin, se contrato al famoso dibujante inglés Sir John Tenniel, por su fama en ilustrar animales.

La relación entre Carroll y Tenniel no fue de la mejores, dicho sea de paso (ver más sobre este asunto).

En cuanto al título, Carroll escribió a su amigo el actor Tom Taylor diciéndole: "le quedaría muy agradecido si pudiese ayudarme a dar con el título de mi cuento... La heroína pasa una hora bajo tierra, donde encuentra pájaros y bestias dotados de lenguaje. Toda la trama es un sueño que no deseo revelar hasta el final".

Tras desechar Las aventuras subterráneas de Alicia, por parecerle que sonaba a un libro sobre mineralogía, y La hora dorada de Alicia, por creer que ya existía un relato con título similar, concluye: "he aquí otros títulos que barajo: Alicia entre los Elfos, Alicia entre los Goblin, Las horas en el País de los Elfos, Las andanzas de Alicia y Las aventuras en el País de las Maravillas. De todos ellos prefiero el último".

El libro se lanza el 1865, justo el mismo día en que se cumplían tres años de la célebre excursión.


"Alicia en el país de las maravillas fue un éxito inmediato, con 20.000 ejemplares impresos en 1870 y 100.000 en 1884. El mundo mágico de Alicia, el Conejo Blanco, el Sombrerero Loco, y el Gato de Cheshire se convirtió rápidamente en una parte tan importante de la literatura de Inglés, como Shakespeare y Dickens" (1)

Alicia para niños (1889)


Para acercar las Aventuras de Alicia en el país de las Maravillas a niños de menos de cinco años, Carroll abrevia el texto, y los dibujos de Tenniel fueron coloreados. Así, en 1889 se publicara finalmente bajo el nombre de The Nursery «Alice» (Alicia para pequeños). El libro llevaba una cubierta pintada por E. Gertmde Tbompson, y lo editó Edmund Evans, un prestigioso editor de obras en color de la época victoriana. Esta Alicia contiene un prefacio del autor a las madres y epílogo para los niños.

A través del espejo y qué encontró Alicia allí. (1871)

En 1871 se publicaría la segunda parte de las Aventuras de Alicia. Pero curiosamente, la génesis de esta obra está también asociada a otra Alicia. Por aquel entonces Carroll conoció la pequeña Alice Raikes, una prima lejana suya, quien le daría la primera idea del cuento. En 1932, año Del centenario de Carroll, Alicia Raikes, rememoró en el Times una escena que ilustra la génesis de A través del espejo.


"De pequeñas vivíamos en Onslow Square y solíamos jugar en el jardín que había detrás de las viviendas. Charles Dodgson iba allí con frecuencia para acompañara a su viejo tío, y se paseaba de acá para allá, con las manos a la espalda, por la franja del césped. Un día, al oír mi nombre, me llamó y me dijo: Así que tú eres Alicia. Yo quiero mucho a las Alicias. ¿Te gustaría venir a ver una cosa que te intrigara?"

Le seguimos a su casa, que daba al jardín como la nuestra, y pasamos a una habitación llena de muebles, en una de cuyas esquinas había un alto espejo de pie. "Ahora", se dirigió a mí dándome una naranja, "dime primero en qué mano la tienes". "En la derecha", dije yo. "bien", añadió, "ve a ponerte delante del espejo y dime en qué mano la tiene la niña que ves en él". Después de mirar un rato, perpleja, dije: "En la izquierda". "Exactamente", me contestó, "y ¿Cómo explicas eso?". Yo no sabía explicarlo, pero viendo que esperaba una solución, me aventuré a decir: "si yo estuviera al "otro" lado del espejo, ¿no seguiría estando la naranja en mi mano derecha?" Recuerdo que se echó a reír. "Muy bien, pequeña Alicia", dijo. "Es la mejor respuesta que me han dado hasta ahora"

Entonces no supe nada más; pero años después me contaron que él había dicho que yo le había sugerido la primera idea para el cuento A través del espejo, del cual me envió un ejemplar, como hizo regularmente con cada uno de sus otros libros" (4).

La anécdota ilustra perfectamente el método de trabajo de Lewis Carroll. Partía siempre de una anécdota, generalmente, de sus pequeñas amigas. Un comentario o la respuesta a una de sus preguntas eran suficientes para disparar su imaginación. Cuando la niña observa lo que haría si se encontrara al otro lado del espejo, Carroll convierte la hipótesis de la niña en realidad: traslada a Alicia a través del espejo, iniciando así una nueva serie de aventuras. Esto además demuestra la fascinación que ejercía en Carroll el reflejo invertido de las imágenes en el espejo. Solía escribir a sus pequeñas amigas cartas con las letras invertidas, de manera que solamente podían leerse con ayuda de un espejo. En Alicia a través el espejo encontramos el famoso poema del Jabberwocky según esta idea de Carroll.


REFERENCIAS:

CITAS:
  1. L.Carroll. Alicia en el país de las maravillas/ A través del espejo. Ed. Catédra. página 45-46
  2. Lewis Carroll. Alicia en el país de las maravillas/A través del espejo. Ed. Catédra. página 46        
  3. Lewis Carroll. Alicia en el País de las maravillas / A través del espejo. Editorial Cátedra. Comentada por M. Garrido. Pág 47.
  4. Harry Ranson Center (Web). The University of Texas at Austin: http://www.hrc.utexas.edu/exhibitions/web/carroll/lc7.html

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