11 de noviembre de 2013

El genoma humano - Aspectos éticos y jurídicos



El genoma humano
Aspectos éticos y jurídicos


El genoma humano Aspectos éticos y jurídicos




El tan esperado anuncio de la secuencia completa del genoma humano supone una auténtica revolución en el campo de las ciencias biomédicas. La localización y el conocimiento de los 100.000 genes que componen nuestro genoma permitirá, en un futuro no muy lejano, curar enfermedades incluso antes de que lleguen a manifestarse. No cabe duda de que las nuevas terapias génicas, tanto predictivas como terapéuticas, supondrán un gran bien para la Humanidad pero, al mismo tiempo, la posibilidad de acceso y manipulación del genoma por parte del científico implica muchos peligros para las generaciones presentes y futuras.

La actividad científica e investigadora sobre el genoma humano debe respetar, por encima de todo, la dignidad del hombre. Asimismo, los legisladores de los distintos países deben incluir, en sus respectivos ordenamientos jurídicos, normas que limiten las actuaciones biotecnológicas sobre el genoma del hombre, inspirádose en principios morales que salvaguarden y garanticen dicha dignidad. Hace falta, además, una armonización de legislaciones y textos supranacionales que evite los llamados paraísos genéticos.

El derecho regula las relaciones sociales y por ello debe dar respuestas de solución a diversos aspectos que van a plantear las aplicaciones biotecnológicas del genoma humano. Un primer aspecto sería el derecho a la confidencialidad de los datos obtenidos mediante un test genético, por cuanto la utilización de dichos datos puede violar la intimidad del sujeto en cuestión. Recientemente, la campaña publicitaria de una conocida empresa farmacéutica saltaba a los medios con el siguiente eslogan: Estamos viendo qué hacen cada uno de tus genes en este momento.Aparentemente, la intención del eslogan es hacer saber al público que esta empresa está implicada en la investigación de la secuenciación del genoma humano, sin embargo, da una idea de la situación de poder en que se situaría cualquier institución pública o privada que tuviera acceso a la herencia genética de cualquier individuo. Para evitar esta intromisión en el ámbito más privado del ser humano, es importante destacar que los datos genéticos de un individuo pertenecen a la intimidad del sujeto. Este derecho se ampara en los textos constitucionales de los
países de occidente.

CONTRA LA DISCRIMINACION


Directamente relacionado con la confidencialidad, se halla otro derecho, que podría verse vulnerado si no se protege adecuadamente. Este aspecto es la no discriminación de cualquier individuo por razón de su genoma. Tanto la Declaración Universal de la Unesco sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos, aprobada el 11 de noviembre de 1997, como la Convención Europea sobre Derechos Humanos y Biomedicina, prohiben cualquier forma de discriminación basada en las características genéticas del individuo. En concreto, el art. 2 de la Declaración de la Unesco señala el respeto a la dignidad y derechos del individuo cualesquiera que sean sus características genéticas. Es decir, no puede haber ningún tipo de discriminación por razones de enfermedad de origen genético.

Esta no discriminación tiene su inmediata aplicación, tanto en la Ley de Contrato de Seguro, como en el ámbito del Derecho Laboral, y trata de impedir que, tras un análisis de ADN, a una persona se le niegue la posibilidad de suscribir una póliza de seguros, o la prima del mismo consista en una cantidad de dinero desorbitada. También vela por el derecho que poseen todas las personas a acceder a un puesto de trabajo, en igualdad de condiciones que otros individuos, a pesar de su predisposición genética a sufrir determinada enfermedad.

A este respecto, la Declaración de la Unesco hace hincapié en el hecho de que el hombre no puede ser reducido a sus características genéticas, y que debe respetarse su carácter único y su diversidad. En el hombre influyen, además de sus genes, el ambiente en que se desenvuelve, los condicionamientos sociales pero, además, sobre todo y por encima de todo, su libertad, porque el hombre es un ser por y para la libertad. La igualdad como valor fundamental propugnado por las Constituciones de los países occidentales debe salvaguardar la no discriminación de todos los hombres. Por ejemplo, el art. 14 de nuestro texto constitucional proclama que todos somos iguales, y en base a esta igualdad no puede haber ningún tipo de discriminación, incluyendo, claro está, la discriminación por razones genéticas. No todo está escrito en los genes; reducir al hombre sólo a un conjunto de células que determinan su vida entera es empobrecer enormemente el concepto de ser humano, no distinguiéndolo en nada de los animales que, inexorablemente, están sometidos a las leyes de la naturaleza.

Un tercer aspecto que el derecho debe limitar es el de la manipulación e intervención sobre el genoma en la línea germinal porque estas acciones pueden trascender del propio individuo a toda la especie humana con consecuencias de difícil previsión para la misma. La Convención Europea sobre Derechos Humanos y Biomedicina prohíbe todas aquellas intervenciones sobre el genoma humano que tengan por objeto la introducción de una modificación en el genoma de la descendencia, es decir, la intervención en la línea germinal.

Los legisladores deberían incluir en sus respectivos ordenamientos jurídicos leyes que prohíban de forma expresa cualquier investigación que vaya en contra del respeto a la vida y su dignidad, como es la manipulación, selección y destrucción de embriones con fines eugenésicos y el sacrificio de los mismos para clonación terapéutica, porque no debemos olvidar que en medicina debe primar el principio de beneficencia y, por ende, el de no maledicencia.

Por último, a los aspectos anteriores se une el intenso debate interdisplinar y sus repercusiones éticas en torno a la patentabilidad o no de los genes que, iniciado este debate, con las primeras secuenciaciones de ADN, se ha intensificado en los últimos años por los intereses económicos de las compañías farmacéuticas, que han invertido grandes cantidades de capital en estas investigaciones. No cabe duda de que, para estas multinacionales, la patentabilidad de los genes constituye una garantía que protege sus intereses económicos. Ahora bien, ¿son los genes humanos susceptibles de ser patentados? Para que una invención pueda ser patentada, ha de reunir una serie de requisitos, y parece que los genes no entrarían en la categoría de patentables, puesto que no son una invención novedosa, sino que siempre estuvieron ahí, esperando que los descubrieran; su utilidad, a priori, no es manifiesta; y son obvios.

De acuerdo al criterio anterior, tanto la comunidad científica en general, como los comités de ética, consideran que la patentabilidad de una secuencia de ADN humano no debe ser objeto de patente, porque si lo fuera limitaría el acceso libre a la investigación. En cambio, una vez conocida la secuencia, si ésta se incluye en un protocolo para la obtención de un medicamento, la patente sí que se admite. Con esta fórmula las grandes compañías han visto protegidos sus intereses.

En unos meses entrará en vigor una Directiva europea relativa a la Protección Jurídica de las Invenciones Biotecnológicas, aprobada por el Parlamento de la Unión en julio de 1998. Esta Directiva permitirá la patentabilidad de las secuencias de ADN susceptibles de una aplicación industrial, estableciendo que la materia biológica, aislada de su entorno natural o producida por medio de un procedimiento técnico, podrá ser objeto de invención, aun cuando ya existiera anteriormente en estado natural.

La tendencia actual se decanta a favor de la patentabilidad a pesar de que, tanto la citada Declaración de la Unesco sobre el Genoma Humano como el Magisterio de la Iglesia reciente, han repetido en numerosas ocasiones y recomiendan que se considere el genoma humano como patrimonio de la Humanidad.

Todas las líneas de investigación, abiertas en la actualidad, sobre el genoma humano y sus aplicaciones biomédicas, deben ser respetuosas con los derechos humanos y, como fundamento de los mismos, con la dignidad del ser humano como especie. De este respeto absoluto hacia el ser humano, en cualquiera de las etapas de su desarrollo, se desprende el respeto a su integridad, intangibilidad e inviolabilidad.

El conocimiento de la herencia genética del hombre no debe menoscabar nunca los derechos que le son propios por el hecho de pertenecer a la especie humana y, ni las grandes compañías que financian con sus capital las investigaciones, ni los grupos de intereses que presionan para se que se intervenga en el genoma, deben olvidar que en la esencia del hombre hay mucho más que materia, y es este componente no material lo que le convierte en un ser único e irrepetible, en un ser abierto a la eternidad.


María Bárcena Beltrán



Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos


11 de noviembre de 1997
La Conferencia General


Recordando, que en el Preámbulo de la Constitución de la UNESCO se invocan “los principios democráticos de la dignidad, la igualdad y el respeto mutuo de los hombres” y se impugna “el dogma de la desigualdad de los hombres y de las razas”, se indica “que la amplia difusión de la cultura y la educación de la humanidad para la justicia, la libertad y la paz son indispensables a la dignidad del hombre y constituyen un deber sagrado que todas las naciones han de cumplir con un espíritu de responsabilidad y de ayuda mutua”, se proclama que “esa paz debe basarse en la solidaridad intelectual y moral de la humanidad” y se declara que la Organización se propone alcanzar “mediante la cooperación de las naciones del mundo en las esferas de la educación, de la ciencia y de la cultura, los objetivos de paz internacional y de bienestar general de la humanidad, para el logro de los cuales se han establecido las Naciones Unidas, como proclama su Carta”, 

Recordando solemnemente, su adhesión a los principios universales de los derechos humanos afirmados, en particular, en la Declaración Universal de Derechos Humanos del 10 de diciembre de 1948 y los dos Pactos Internacionales de las Naciones Unidas de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y de Derechos Civiles y Políticos del 16 de diciembre de 1966, la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio del 9 de diciembre de 1948, la Convención Internacional de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial del 21 de diciembre de 1965, la Declaración de las Naciones Unidas de los Derechos del Retrasado Mental del 20 de diciembre de 1971, la Declaración de las Naciones Unidas de los Derechos de los Impedidos del 9 de diciembre de 1975, la Convención de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer del 18 de diciembre de 1979, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas de Delitos y del Abuso de Poder del 29 de noviembre de 1985, la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño del 20 de noviembre de 1989, las Normas Uniformes de las Naciones Unidas sobre la Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad del 20 de diciembre de 1993, la Convención sobre la prohibición del desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y sobre su destrucción del 16 de diciembre de 1971, la Convención de la UNESCO relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza del 14 de diciembre de 1960, la Declaración de Principios de la Cooperación Cultural Internacional de la UNESCO del 4 de noviembre de 1966, la Recomendación de la UNESCO relativa a la situación de los investigadores científicos del 20 de noviembre de 1974, la Declaración de la UNESCO sobre la Raza y los Prejuicios Raciales del 27 de noviembre de 1978, el Convenio de la OIT (Nº 111) relativo a la discriminación en materia de empleo y ocupación del 25 de junio de 1958 y el Convenio de la OIT (Nº 169) sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes del 27 de junio de 1989, 

Teniendo presentes, , y sin perjuicio de lo que dispongan, los instrumentos internacionales que pueden concernir a las aplicaciones de la genética en la esfera de la propiedad intelectual, en particular la Convención de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas del 9 de septiembre de 1886 y la Convención Universal de la UNESCO sobre Derecho de Autor del 6 de septiembre de 1952, revisadas por última vez en París el 24 de julio de 1971, el Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial del 20 de marzo de 1883, revisado por última vez en Estocolmo el 14 de julio de 1967, el Tratado de Budapest de la OMPI sobre el Reconocimiento Internacional del Depósito de Microorganismos a los fines del Procedimiento en materia de Patentes del 28 de abril de 1977, el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) anexado al Acuerdo por el que se establece la Organización Mundial del Comercio que entró en vigor el 1º de enero de 1995, Teniendo presente también el Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica del 5 de junio de 1992 y destacando a este respecto que el reconocimiento de la diversidad genética de la humanidad no debe dar lugar a ninguna interpretación de tipo social o político que cuestione “la dignidad intrínseca y (...) los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”, de conformidad con el Preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos, 

Recordando, sus Resoluciones 22 C/13.1, 23 C/13.1, 24 C/13.1, 25 C/5.2, 25 C/7.3. 27 C/5.15, 28 C/0.12, 28 C/2.1 y 28 C/2.2 en las cuales se instaba a la UNESCO a promover y desarrollar la reflexión ética y las actividades conexas en lo referente a las consecuencias de los progresos científicos y técnicos en el campo de la biología y la genética, respetando los derechos y las libertades fundamentales del ser humano, 

Reconociendo, que las investigaciones sobre el genoma humano y sus aplicaciones abren inmensas perspectivas de mejoramiento de la salud de los individuos y de toda la humanidad, pero destacando que deben al mismo tiempo respetar plenamente la dignidad, la libertad y los derechos de la persona humana, así como la prohibición de toda forma de discriminación fundada en las características genéticas, 

Proclama los principios siguientes y aprueba la presente Declaración: 

A. La dignidad humana y el genoma humano 

Artículo 1 

El genoma humano es la base de la unidad fundamental de todos los miembros de la familia humana y del reconocimiento de su dignidad intrínseca y su diversidad. En sentido simbólico, el genoma humano es el patrimonio de la humanidad. 

Artículo 2 

(a) Cada individuo tiene derecho al respeto de su dignidad y derechos, cualesquiera que sean sus características genéticas. 

(b) Esta dignidad impone que no se reduzca a los individuos a sus características genéticas y que se respete el carácter único de cada uno y su diversidad. 

Artículo 3 

El genoma humano, por naturaleza evolutivo, está sometido a mutaciones. Entraña posibilidades que se expresan de distintos modos en función del entorno natural y social de cada persona, que comprende su estado de salud individual, sus condiciones de vida, su alimentación y su educación. 

Artículo 4 

El genoma humano en su estado natural no puede dar lugar a beneficios pecuniarios. 

B. Derechos de las personas interesadas 

Artículo 5 

(a) Una investigación, un tratamiento o un diagnóstico en relación con el genoma de un individuo, sólo podrá efectuarse previa evaluación rigurosa de los riesgos y las ventajas que entrañe y de conformidad con cualquier otra exigencia de la legislación nacional. 

(b) En todos los casos, se recabará el consentimiento previo, libre e informado de la persona interesada. Si ésta no está en condiciones de manifestarlo, el consentimiento o autorización habrán de obtenerse de conformidad con lo que estipule la ley, teniendo en cuenta el interés superior del interesado. 

(b) Se debe respetar el derecho de toda persona a decidir que se le informe o no de los resultados de un examen genético y de sus consecuencias. 

(d) En el caso de la investigación, los protocolos de investigaciones deberán someterse, además, a una evaluación previa, de conformidad con las normas o directrices nacionales e internacionales aplicables en la materia. 

(e) Si en conformidad con la ley una persona no estuviese en condiciones de expresar su consentimiento, sólo se podrá efectuar una investigación sobre su genoma a condición de que represente un beneficio directo para su salud, y a reserva de las autorizaciones y medidas de protección estipuladas por la ley. Una investigación que no represente un beneficio directo previsible para la salud sólo podrá efectuarse a título excepcional, con la mayor prudencia y procurando no exponer al interesado sino a un riesgo y una coerción mínimos, y si la investigación está encaminada a redundar en beneficio de la salud de otras personas pertenecientes al mismo grupo de edad o que se encuentren en las mismas condiciones genéticas, a reserva de que dicha investigación se efectúe en las condiciones previstas por la ley y sea compatible con la protección de los derechos humanos individuales. 

Artículo 6 

Nadie podrá ser objeto de discriminaciones fundadas en sus características genéticas, cuyo objeto o efecto sería atentar contra sus derechos humanos y libertades fundamentales y el reconocimiento de su dignidad. 

Artículo 7 

Se deberá proteger en las condiciones estipuladas por la ley la confidencialidad de los datos genéticos asociados con una persona identificable, conservados o tratados con fines de investigación o cualquier otra finalidad. 

Artículo 8 

Toda persona tendrá derecho, de conformidad con el derecho internacional y el derecho nacional, a una reparación equitativa de un daño del que pueda haber sido víctima, cuya causa directa y determinante pueda haber sido una intervención en su genoma. 

Artículo 9 

Para proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales, sólo la legislación podrá limitar los principios de consentimiento y confidencialidad, de haber razones imperiosas para ello, y a reserva del estricto respeto del derecho internacional público y del derecho internacional relativo a los derechos humanos. 

C. Investigaciones sobre el genoma humano 

Artículo 10 

Ninguna investigación relativa al genoma humano ni ninguna de sus aplicaciones, en particular en las esferas de la biología, la genética y la medicina, podrá prevalecer sobre el respeto de los derechos humanos, de las libertades fundamentales y de la dignidad humana de los individuos o, si procede, de grupos de individuos. 

Artículo 11 

No deben permitirse las prácticas que sean contrarias a la dignidad humana, como la clonación con fines de reproducción de seres humanos. Se invita a los Estados y a las organizaciones internacionales competentes a que cooperen para identificar estas prácticas y a que adopten en el plano nacional o internacional las medidas que corresponda, para asegurarse de que se respetan los principios enunciados en la presente Declaración. 

Artículo 12 

(a) Toda persona debe tener acceso a los progresos de la biología, la genética y la medicina en materia de genoma humano, respetándose su dignidad y derechos. 

(b) La libertad de investigación, que es necesaria para el progreso del saber, procede de la libertad de pensamiento. Las aplicaciones de la investigación sobre el genoma humano, sobre todo en el campo de la biología, la genética y la medicina, deben orientarse a aliviar el sufrimiento y mejorar la salud del individuo y de toda la humanidad. 

D. Condiciones de ejercicio de la actividad científica 

Artículo 13 

Las consecuencias éticas y sociales de las investigaciones sobre el genoma humano imponen a los investigadores responsabilidades especiales de rigor, prudencia, probidad intelectual e integridad, tanto en la realización de sus investigaciones como en la presentación y utilización de los resultados de éstas. Los responsables de la formulación de políticas científicas públicas y privadas tienen también responsabilidades especiales al respecto. 

Artículo 14 

Los Estados tomarán las medidas apropiadas para favorecer las condiciones intelectuales y materiales propicias para el libre ejercicio de las actividades de investigación sobre el genoma humano y para tener en cuenta las consecuencias éticas, legales, sociales y económicas de dicha investigación, basándose en los principios establecidos en la presente Declaración. 

Artículo 15 

Los Estados tomarán las medidas apropiadas para fijar el marco del libre ejercicio de las actividades de investigación sobre el genoma humano respetando los principios establecidos en la presente Declaración, a fin de garantizar el respeto de los derechos humanos, las libertades fundamentales y la dignidad humana y proteger la salud pública. Velarán por que los resultados de esas investigaciones no puedan utilizarse con fines no pacíficos. 

Artículo 16 

Los Estados reconocerán el interés de promover, en los distintos niveles apropiados, la creación de comités de ética independientes, pluridisciplinarios y pluralistas, encargados de apreciar las cuestiones éticas, jurídicas y sociales planteadas por las investigaciones sobre el genoma humano y sus aplicaciones. 

E. Solidaridad y cooperación internacional 

Artículo 17 

Los Estados deberán respetar y promover la práctica de la solidaridad para con los individuos, familias o poblaciones particularmente expuestos a las enfermedades o discapacidades de índole genética o afectados por éstas. Deberían fomentar, entre otras cosas, las investigaciones encaminadas a identificar, prevenir y tratar las enfermedades genéticas o aquellas en las que interviene la genética, sobre todo las enfermedades raras y las enfermedades endémicas que afectan a una parte considerable de la población mundial. 

Artículo 18 

Los Estados deberán hacer todo lo posible, teniendo debidamente en cuenta los principios establecidos en la presente Declaración, para seguir fomentando la difusión internacional de los conocimientos científicos sobre el genoma humano, la diversidad humana y la investigación genética, y a este respecto favorecerán la cooperación científica y cultural, en particular entre países industrializados y países en desarrollo. 

Artículo 19 

(a) En el marco de la cooperación internacional con los países en desarrollo, los Estados deberán esforzarse por fomentar medidas destinadas a: 

(i) evaluar los riesgos y ventajas de la investigación sobre el genoma humano y prevenir los abusos; 

(ii) desarrollar y fortalecer la capacidad de los países en desarrollo para realizar investigaciones sobre biología y genética humanas, tomando en consideración sus problemas específicos; 

(iii) permitir a los países en desarrollo sacar provecho de los resultados de las investigaciones científicas y tecnológicas a fin de que su utilización en pro del progreso económico y social pueda redundar en beneficio de todos; 

(iv) fomentar el libre intercambio de conocimientos e información científicos en los campos de la biología, la genética y la medicina. 

(b) Las organizaciones internacionales competentes deben apoyar y promover las iniciativas que tomen los Estados con los fines enumerados más arriba. 

F. Fomento de los principios de la Declaración 

Artículo 20 

Los Estados tomarán las medidas adecuadas para fomentar los principios establecidos en la Declaración, a través de la educación y otros medios pertinentes, y en particular, entre otras cosas, la investigación y formación en campos interdisciplinarios y el fomento de la educación en materia de bioética, en todos los niveles, particularmente para los responsables de las políticas científicas. 

Artículo 21 

Los Estados tomarán las medidas adecuadas para fomentar otras formas de investigación, formación y difusión de la información que permitan a la sociedad y a cada uno de sus miembros cobrar mayor conciencia de sus responsabilidades ante las cuestiones fundamentales relacionadas con la defensa de la dignidad humana que puedan plantear la investigación en biología, genética y medicina y las correspondientes aplicaciones. Se deberían comprometer, además, a favorecer al respecto un debate abierto en el plano internacional que garantice la libre expresión de las distintas corrientes de pensamiento socioculturales, religiosas y filosóficas. 

G. Aplicación de la Declaración 

Artículo 22 

Los Estados intentarán garantizar el respeto de los principios enunciados en la presente Declaración y facilitar su aplicación por cuantas medidas resulten apropiadas. 

Artículo 23 

Los Estados tomarán las medidas adecuadas para fomentar mediante la educación, la formación y la información, el respeto de los principios antes enunciados y favorecer su reconocimiento y su aplicación efectiva. Los Estados deberán fomentar también los intercambios y las redes entre comités de ética independientes, según se establezcan, para favorecer su plena colaboración. 

Artículo 24 

El Comité Internacional de Bioética de la UNESCO contribuirá a difundir los principios enunciados en la presente Declaración y a profundizar el examen de las cuestiones planteadas por su aplicación y por la evolución de las tecnologías en cuestión. Deberá organizar consultas apropiadas con las partes interesadas, como por ejemplo los grupos vulnerables. Presentará, de conformidad con los procedimientos reglamentarios de la UNESCO, recomendaciones a la Conferencia General y prestará asesoramiento en lo referente al seguimiento de la presente Declaración, en particular por lo que se refiere a la identificación de prácticas que pueden ir en contra de la dignidad humana, como las intervenciones en la línea germinal. 

Artículo 25 

Ninguna disposición de la presente Declaración podrá interpretarse como si confiriera a un Estado, un grupo o un individuo, un derecho cualquiera a ejercer una actividad o a realizar un acto que vaya en contra de los derechos humanos y las libertades fundamentales, y en particular los principios establecidos en la presente Declaración.


No hay comentarios: