30 de noviembre de 2013

BATALLA DE SIPE SIPE

BATALLA DE SIPE SIPE

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Crónica de una derrota anunciada
Por José de Guardia de Ponté

La batalla de Sipe-Sipe (conocida en España como Viluma ) fue un histórico enfrentamiento entre las fuerzas de las Provincias Unidas del Río de la Plata y las fuerzas realistas, el 29 de noviembre de 1815, cuya derrota representó para las fuerzas patriotas la pérdida de los territorios del Alto Perú.


Batalla de Sipe - Sipe

Batalla de Sipe - Sipe


Está considerada una de los desastres militares más graves de la guerra de la independencia argentina, enmarcada dentro del proceso de emancipación latinoamericano. Tanto es así que España festejó el triunfo como fin de la independencia en Sudamérica, no obstante en menos de ocho meses, el 9 de Julio de 1816, Argentina declaró su Independencia.

Pero antes de llegar a este momento crucial de la Historia Argentina, podemos de alguna manera decir que Sipe Sipe fue la crónica de una derrota anunciada .

Introducción:


El general Belgrano, exhausto, luego de Vilcapugio y Ayohuma, entregó el mando del Ejército al general José de San Martín, el que planeó una nueva ofensiva dirigida por otras latitudes.

Durante todo el tiempo de ocupación, los altoperuanos lucharon encarnizadamente contra los españoles. Sublevación tras sublevación. Guerrilla tras guerrilla. El hostigamiento diezmó a las fuerzas realistas. La resistencia continuó al mando del General Alvarez de Arenales gobernador nombrado por Belgrano. Quién se batió contra una columna del ejército de Pezuela en "La Florida" (24 de mayo de 1814), derrotándola por completo, el 4 de julio volvió a triunfar en "Postrer Valle", y el 5 de agosto fue vencido en "Sumarpata".

En agosto de 1814 otra insurrección paralizó los planes de Pezuela: en el Cuzco había estallado un motín de indígenas, mestizos y criollos que eran comandados por el cacique Pumachahua (realista pasado de bando) y los hermanos Angulo. Rápidamente se extendió a las provincias de Puno y Arequipa (Virreinato del Perú), y de allí a La Paz, la que quedó en poder de los revolucionarios el 24 de septiembre.

La ciudad boliviana pudo ser recuperada recién a principios de noviembre de 1814.

Mientras tanto a los pocos meses San Martín, invocando razones de salud, pidió ser relevado del mando del ejército y José Rondeau fue designado para reemplazarlo; en opinión de muchos, San Martín, que preveía el resultado de una nueva campaña al Alto Perú, abandonó su puesto con aquella excusa para salvar su reputación.

El mando quedó a cargo del General Francisco Fernández de la Cruz quien en calidad de General Interino se desempeñó hasta la llegada de Rondeau.

Mientras tanto en Salta, Martín Miguel de Güemes asumió la defensa del norte y desde su comando reorganizó las operaciones militares de guerra de guerrillas que ya estaban en actividad por iniciativa de Luis Burela y Pedro Zavala, quienes con una partida de 300 gauchos hostigaban ya desde enero de 1814 a las fuerzas de Pezuela.

En un oficio de Pezuela al Virrey del Perú, fechado en Jujuy el 25 de Julio de 1814 se lee: ". Descubro que su Plan consecuente con las órdenes del gobierno, es de no dar ni recibir batalla decisiva en parte alguna y sí de hostilizarnos en nuestras posiciones y movimientos; observo que en su conformidad son inundados estos interminables bosques de partidas de gauchos apoyadas todas ellas con 300 fusileros repartidos en proporción de su mayor o menor número; que al abrigo de la continuada e impenetrable espesura y a beneficio de ser muy prácticos y de estar bien montados se atreven con frecuencia a llegar hasta los arrabales de Salta y a tirotear nuestros cuerpos por respetables que sean; que arrebatan de improviso cualquier individuo nuestro que tiene la imprudencia de alejarse una cuadra de la plaza o del campamento, que velan a su salvo ocultos en la montaña las salidas nuestras que necesariamente son por el callejón de 10 a 12 varas por donde van los caminos de Jujuy y Salta hasta Tucumán y que ponen en peligro mi comunicación con Salta a pesar de dos partidas que tengo apostadas en el intermedio; en una palabra experimento que nos hacen casi con impunidad una guerra lenta pero fatigosa y perjudicial. "

El Jefe de la Expedición:


José Casimiro Rondeau Pereyra nació en Buenos Aires el 4 de marzo de 1775. Su padre era un comerciante francés. De joven, se mudó con su familia a Montevideo. Se educó allí. Abandonó sus estudios teológicos en segundo año para comenzar la carrera militar en el regimiento de Infantería de Buenos Aires (1793). 

Combatió contra los indios y los portugueses del Brasil. Intervino en la defensa de Montevideo contra la invasión inglesa. Las fuerzas de Whitelocke lo capturaron y lo enviaron como prisionero a Londres. Logró liberarse y fue a España. 

En La Coruña, organizó el batallón de Buenos Aires para luchar contra la invasión de Napoleón. 

En agosto de 1810 regresó a Montevideo. De inmediato, se unió a los patriotas de la Revolución de Mayo. La Primera Junta de Buenos Aires lo nombró teniente coronel y estuvo a cargo de las fuerzas patrióticas en la Banda Oriental (Uruguay). Apoyó a Artigas en el primer sitio de Montevideo y luchó en el segundo. Por sus brillantes tácticas en la batalla de "El Cerrito" contra los realistas fue nombrado comandante del ejército del Norte para reemplazar a San Martín que había renunciado por razones de salud (1814).

Para disimular un poco el escandaloso reemplazo, el Director Gervasio Antonio de Posadas lo ascendió a brigadier general y lo transfirió como jefe al Ejército del Norte. De inmediato se puso a organizar la que sería la tercera campaña al Alto Perú. Contaba para ello con los refuerzos enviados desde Montevideo, es decir, tropas que habían participado del sitio, muchos de los antiguos sitiados y, sobre todo, un poderoso armamento capturado allí.


El lugar


La Pampa de Sipe Sipe está al margen de los macizos de Viluma, cerca de Cochabamba, el poblado más cercano es el pueblito de Sipe Sipe - con cerca de 2000 habitantes y capital de la segunda sección municipal de la provincia de Quillacollo, Cochabamba.

Antecedentes de la Campaña:

Cuando todo estaba listo para marchar hacia el norte, Rondeau recibió la noticia de que Posadas mandaba reemplazarlo en el mando del ejército por Alvear.

Era la segunda vez que esto se producía: anteriormente Alvear había reemplazado a Rondeau cuando era inminente la caída de Montevideo en poder de las fuerzas de Buenos Aires. Este irracional mandato trajo tal contrariedad en las filas que varios oficiales se sublevaron. Comunicaron a Rondeau que no acatarían al nuevo jefe y lo instaron a iniciar las operaciones. Este rechazo público a la autoridad de Alvear, obligó al reemplazante a regresar antes de llegar a su destino.

Esta rebelión obligó a Posadas a renunciar, y en su lugar fue electo Alvear; éste dedicó su gobierno a perseguir a sus opositores, pero apenas tres meses más tarde fue derrocado por una rebelión militar. El cabildo porteño designó para sucederlo a Rondeau, que no podía perseguir a nadie en la capital por la sencilla razón de que estaba a 2000 kilómetros de allí. Para suplirlo en la capital quedó el jefe de la revolución que había derrocado a Alvear, el coronel Ignacio Álvarez Thomas.

Todos estos desórdenes minaron la autoridad de José Rondeau como jefe del Ejército, que perdió meses claves en preparativos y reorganizaciones.

En este ámbito de insubordinaciones y rebeldías se dispuso el comienzo de la campaña. El general Paz recordaría después en sus Memorias que era un ejército anarquizado, con poca moral, que marchaba hacia un desastre seguro.

Comienza la Tercera Expedición al Alto Perú


En primera medida es menester destacar que lo primero que hizo Rondeau llegado a su puesto general en "Las Conchas", fue informarse de las actividades llevadas a cabo por los gauchos en Salta, y tan buena fue su impresión de esta situación que remitió al Director del Estado en Buenos Aires una correspondencia alabando y ponderando las acciones llevadas a cabo por Güemes, escribió incontables manifestaciones de elogio destacando con importancia notoria la estrategia gaucha. Tanto es así que el 30 de setiembre de 1814 Güemes era ascendido a Coronel Graduado del Ejército.

No obstante Güemes, también, tomaba conocimiento de los males que padecía el ejército expedicionario, males que a su parecer eran incurables y que jamás sería capaz de conquistar una victoria. Previendo negativamente, en lo que terminaría el nuevo avance que preparaba Rondeau se incorporó al ejército con sus divisiones gauchas, pero se mantuvo en el comando con cierta autonomía. Esta actitud recelosa del caudillo no fue bien vista por Rondeau, quien lo manifestó públicamente, esto aparejó el murmullo entre la tropa minando todavía más la moral de la misma. Otras versiones cuentan de sospechas de enemigos infiltrados como espías.

Rondeau establece su cuartel general de avanzada en Huacalera, hasta tanto Güemes librando pequeños combates y escaramuzas y con la colaboración inestimable de las fuerzas de Fernández Campero llega hasta Yavi. Esta circunstancia y ante el miedo de seguir perdiendo prestigio y respeto ante la tropa, Rondeau destituye a Güemes como Jefe de vanguardia y nombra en su reemplazo al inexperto Cnel. Martín Rodríguez. En tono ofensivo ordena al caudillo salteño a entregar a Rodríguez la División Salta, "... más éste se niega arguyendo que dicha división no pertenecía al ejército, ni estaba bajo las órdenes de su General en Jefe ".

Martín Rodríguez recibe órdenes de entrar a la Puna y lograr una victoria para mejorar la imagen del ejército. Lamentablemente el resultado de esta misión es totalmente inverso, ya que al hacer un alto en el paraje conocido como "El Tejar", su presencia es detectada por el comandante enemigo Antonio Vigil, quien atacándolo sorpresivamente lo reduce con facilidad tomándolo prisionero junto con varios de sus efectivos. De esta refriega logró huir Mariano Necochea quien llega hasta el cuartel general para informar lo acontecido.

Rondeau luego de las malas noticias demoró su accionar permitiendo a Pezuela concentrar su fuerza en Cotagaita y el jefe realista le otorgó la libertad a Martín Rodríguez para que pactara una reunión. Las gestiones no tuvieron éxito pero sí se pactó por correspondencia permitir la salida de Salta de la dama jujeña Josefa Raimunda de Marquiegui, esposa del general Pedro Antonio de Olañeta.

Hasta tanto, en reemplazo de Martín Rodríguez es nombrado el General Francisco Fernández de la Cruz para que avance hasta el Tejar y luego tome rumbo hasta Puesto del Marqués donde se tenía noticias que estaba establecida la vanguardia enemiga.

Esto era así ya que en los primeros días de abril de 1815, Antonio Vigil con 300 hombres de caballería de línea, se había establecido en la hacienda del *Marqués de Campero (Puesto del Marqués). Vigil pertenecía a la vanguardia del ejército español acantonada en Yavi. Había sido enviado en carácter de observador por su comandante, el brigadier Pedro Antonio de Olañeta. El puesto se componía de una casa principal y una corta ranchería en medio de un terreno abierto, árido y frío. Pronto los realistas recibieron un refuerzo de 300 hombres procedentes de Cangrejos. Se mantuvieron entonces en el mayor descuido. Seguramente confiaban en la tregua de hecho que el general de su ejército Joaquín de la Pezuela había establecido con Rondeau.

De la Cruz que contaba con un poco más de experiencia que Martín Rodríguez, consideró que lo más conveniente era armar una fuerza punitiva compuesta por caballería ligera y fundamentalmente conocedora de la zona. No obstante espera órdenes superiores para ordenar el avance. Güemes, entonces, viendo la indecisión y la falta de iniciativa por parte de Rondeau, parte a las dos de la madrugada hacia el Puesto del Marqués con un Regimiento de Dragones y un contingente de mil gauchos Salto-Jujeños comandados por el mismo. De la Cruz ordena entonces la partida de un batallón de infantería: "Los Cazadores" al mando de Dn. Rudecindo Alvarado.

Los Dragones debieron retrasarse en espera de la infantería y como estaba previsto la caballería Salto-Jujeña avanzó rápidamente durante la noche llegando antes del amanecer amanecer al Puesto del Marqués, aproximadamente 5,30 de la mañana, donde se divisó el campamento enemigo en pleno descanso. A la voz de atacar de Dn. Martín Miguel los centauros gauchos se lanzaron en rabiosa envestida contra la dormida tropa y en feroz entrevero realizaron terrible matanza.

En el combate murieron cuatro oficiales y 105 soldados realistas. Quedaron heridos o prisioneros cinco oficiales y 117 soldados. Además, según el parte de guerra correspondiente, los españoles perdieron todas sus armas y municiones, guiones, equipajes y bestias. El comandante Vigil logró huir con el capitán Valle y 12 hombres. De parte de los patriotas no hubo más desgracias que dos gauchos heridos

Este hecho victorioso del 14 de abril de 1815 sería la única ventaja que alcanzaría la tercera expedición al Alto Perú.

La Ruptura


Como era de esperarse Rondeau no quiso reconocer los méritos de Güemes y proclamó al General Fernández de la Cruz héroe de la acción. De todas maneras en el parte de guerra que enviara a la superioridad no pudo negar la participación del caudillo gaucho, aunque no lo nombró: ". no puedo elogiar bastante el ardimiento y valor con que los jefes, oficiales y tropa se comportaron así en el avance como en el perseguir al enemigo: los valientes gauchos con su Jefe y oficialidad son tan recomendables y fue tanta su bizarría que nada tuvieron que envidiar a las tropas más aguerridas "

Al enterarse Güemes de estas cuestiones y viendo que se repetía lo que pasara en Suipacha, escoltado por sus gauchos se presentó en el Cuartel General para ver a Rondeau en persona, quien se negó a recibirlo y encomendó a Hilarión de la Quintana para hacerle frente. La entrevista se convirtió en un grave altercado y la vida de Dn. Hilarión habría corrido serio peligro si no intervenían los presentes. Nos dice Frías que aquel incidente fue la gota que rebasó el vaso y trajo aparejada la inevitable ruptura entre Güemes y Rondeau.

El Historiador Atilio Cornejo afirma que el mismo San Martín habría recomendado a Güemes retirarse a Salta, consolidar una base defensiva y continuar con la estrategia de guerra de guerrillas, ". la patria no hará camino por el norte que no sea una guerra defensiva y nada más .".

Pero otras razones impulsan además a Güemes a retirarse, el abandono político en que había quedado la provincia de Salta había sido causa de la segregación de Tucumán y ésta constituía un verdadero peligro para el plan defensivo amén que constituía una verdadera grieta en su comunicación con el Sur.

Bajo el pretexto de enfermedad - Güemes parte licenciado para Salta - pero consigo se lleva a sus gauchos, un total de cuatrocientos, cuando llega a Jujuy requiere al tesorero Antonio del Pino fondos de las arcas públicas para pagar sueldos atrasados para su tropa, pero no halló dinero. Se apodera entonces de 700 fusiles de su parque que eran de Salta según su criterio. Este hecho traería luego aparejado serios problemas.

Lo inevitable


Rondeau nombra al General Juan Antonio Álvarez de Arenales como Jefe de Vanguardia en cuenta de Güemes. Arenales en respeto a Güemes no acepta el cargo mostrando de esta manera una seria muestra de indisciplina militar que se suma a la ya deteriorada imagen del comandante general del ejército.

La retirada de las fuerzas gauchas sellan para siempre la suerte de Rondeau que insiste torpemente en el camino del desastre, en procura de una victoria imposible remonta el altiplano y en mayo de 1815 el Ejército del Norte entró a Potosí y, quince días más tarde, ocuparon Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra.

A mediados de octubre, Martín Rodríguez decidió atacar de noche a los realistas acantonados en Venta y Media, sufriendo una tremenda derrota. En el combate el sargento mayor José María Paz quedó baldado en su brazo derecho por unas heridas de bala mientras efectuaba un reconocimiento de avanzada. Por esta invalidez se hace conocido luego como "El Manco Paz".

Con un ejército desmoralizado y anárquico, Rondeau concentró sus tropas cerca de Cochabamba, en el llano de Sipe Sipe que le ofrecía condiciones excelentes, si hubiera sabido aprovecharlas. Hablar de la ineptitud de que allí dio nuevas pruebas, es casi inútil.

Allí se enfrentaron los 3100 soldados patriotas y sus 9 cañones (sin la colaboración de los voluntarios indios, despreciados por motivos raciales) contra los 5000 realistas, armados con 23 cañones. El jefe enemigo, Joaquín de la Pezuela, resultó mucho mejor estratega que Rondeau. La derrota de Sipe Sipe, del 29 de noviembre de 1815, fue un desastre total. Las provincias del Alto Perú se perdieron para siempre, y cuando lograran su independencia lo harían como nación aparte, la República de Bolivia.

Los patricios retrocedieron una vez más hasta Humahuaca (Jujuy). Parecía que la revolución en el Alto Perú había fracasado.

Rondeau intentó quitarle 500 fusiles a los gauchos salteños. Güemes se negó terminantemente a desarmar a su provincia. El conflicto llegó a oídos del Director Supremo Alvarez Thomas quien decidió enviar una expedición al mando del coronel Domingo French para mediar en el conflicto y socorrer a las tropas de Rondeau varadas en el Norte salteño. Rondeau parecía más preocupado por escarmentar a Güemes y evitar el surgimiento de un nuevo Artigas en el Norte que por aunar fuerzas y preparar la resistencia frente al inminente avance español. Finalmente, el 22 de marzo de 1816 se llegó a un acuerdo: Salta seguiría con sus métodos de guerra gaucha bajo la conducción de Güemes y brindaría auxilio a las tropas enviadas desde Buenos Aires.

Ya la independencia había sido declarada solemnemente en San Miguel de Tucumán (9 de julio de 1816). La estrategia definitivamente no había sido acertada. Se encomendó a San Martín idear el nuevo plan libertario: El terrible final del ejército del Norte, además de ocasionar nuevamente la pérdida del Alto Perú, hizo llegar a la conclusión de que ése no era el camino adecuado para enfrentar a los españoles de Lima. San Martín propondría reemplazarlo por la expedición a Chile y el ataque a Lima por mar.

Mientras tanto, las poblaciones altoperuanas continuarían hostigando a los españoles por medio de las llamadas "republiquetas", que capitaneadas por los gobernantes designados por Belgrano y otros caudillos mantuvieron convulsionada la región. Pezuela finalmente no pudo mantenerse en Salta y decidió abandonarla, retirándose al centro del Alto Perú para luchar desde allí contra los insurrectos.

BIBLIOGRAFÏA


•  Partes y Documentos relativos a la Independencia Argentina - Archivo General de la Nación Argentina.

•  Movimientos de la Vanguardia en Partes y Documentos relativos a la Guerra de la Independencia - Archivo General de la Nación Argentina.

•  CORNEJO, Atilio - Historia de Güemes. 2da. Ed. Artes Gráficas.

•  FIGUERO GÜEMES, Martín - La Gloria de Güemes. Sta.Fe 1955.

•  GÜMES, Luis - Güemes Documentado. Plus Ultra.

•  LEVENE, Ricardo - Historia Argentina - Bs.As. 1932

•  FRIAS, Beranrdo - Historia del Gral. D Martin Miguel de Güemes y de La Provincia de Salta.

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