29 de octubre de 2011

El Perú dio último adiós a Ciro


Unión y fortaleza. Miles de personas acompañaron a la familia castillo Rojo en cortejo fúnebre



Despedida. Siempre unidos. Don Ciro, su esposa Rosa, Antonio y María Gracia, la familia que el país consuela. Perdieron un hijo, ganaron el cariño popular.

Amigos y espontáneos realizaron recorrido hasta camposanto en Huachipa. Ciro padre pidió que no haya odios de por medio. Familia agradeció a población.

Carlos Contreras C.


El Perú se vistió ayer de negro, guardó luto y estuvo más unido que nunca. Así lo sintió la familia más querida de todos los peruanos. Aquella que jamás se dio por vencida en estos sufridos siete meses.


Son las cuatro y media de la tarde y de tres canastillas de paja salen presurosas decenas de palomas blancas que vuelan en dirección del cielo azul de Huachipa. “¡Es una señal, se van junto a Ciro!”, “¡Cirito, ya nos encontraremos, es solo una despedida!”, se oye en la multitud.


Unos metros más allá se observa el féretro que contiene el cuerpo del universitario Ciro Castillo Rojo. Es su despedida, el adiós final que merece tras esa larga búsqueda en el valle del Colca.


“Lo hemos encontrado gracias a ustedes (pueblo). Gracias al cariño de la gente de todos lados del Perú”, señala el ejemplar padre.


No es un viernes cualquiera en el camposanto Mapfre. Nunca antes habían llegado miles de personas de varios puntos del país para acompañar a una familia. Es todo un mar de gente que pugna por tocar la caja de madera que en su interior lleva los restos de Ciro. Solo vitorean su nombre. Es un sentido homenaje de manera popular.


Perdió parte de su ser
Una acongojada madre Rosario Caballero coge fuertemente una rosa roja, mientras observa, abatida, cómo desciende el ataúd que se lleva una parte de su ser.


Aunque está cansada de llorar, no puede impedir que broten lágrimas de su rostro. Se quiebra.


Junto a ella, agarrándole la mano y dándole fuerza, se encuentra su esposo, considerado el padre del año: el doctor Ciro. Él muestra la tenacidad de un jefe de hogar, aunque se nota lo cansado que se encuentra. “Hemos encontrado el cuerpo (de Ciro), pero aún nos falta conocer la verdad. ¿Qué le pasó?, ¿qué sucedió con él? Por eso es importante que en nuestros corazones nunca haya odio ni rencor. La mejor justicia es la justicia de la propia conciencia y tal vez el peor verdugo sean los remordimientos”, aseveró el inquebrantable padre. Las miles de personas le respondieron con aplausos y coros como: “Eres el mejor padre del país. Queremos a tu familia y a Ciro lo llevamos en nuestros corazones”.


Al igual que su padre, Antonio, su hijo, abraza a su hermana menor María Gracia, quien llora al ver el doloroso cuadro. Ellos tienen una rosa blanca. Minutos después se abrazan frente a su amado ‘Cucho’. Unidos como siempre.


Manta del “Ángel del Colca”
Antes de ser enterrados los restos del joven universitario, colocan encima del ataúd de madera barnizada una manta tradicional de Arequipa, llena de colores y que lleva la frase: “El ángel del Colca”. Esa acción revive y exacerba más el sentimiento de cuerpo de la familia, los amigos y la gente que llegó al lugar a pie, en bus y hasta en triciclo. No les importó el incesante calor que hacia en Lima.


Más temprano, a las 11 de la mañana, los Castillo Rojo pidieron al multitudinario público que había llegado al velatorio Divina Eternidad de Pueblo Libre abandonar el lugar para pasar un momento a solas con su amado familiar.


Al mediodía, el cortejo fúnebre tomó marcha hacia la universidad Agraria de La Molina. Ahí los amigos de Ciro le rendían un sentido homenaje. Fuertes cordones de seguridad acompañaban a la familia y compañeros de la facultad de Ciencias Forestales. Agitando pañuelos blancos y vestidos con polos rojos recibían a su ausente amigo. La gente también asistió por miles. Destacó la presencia del rescatista Eloy Cacya.


Marylin Prieto, la mejor amiga de Ciro, agradeció a todos los presentes. “La familia es la mejor, sus integrantes son excelentes personas y Ciro era el reflejo de ellos”, pronunció con lágrimas. El temblor registrado ayer no pudo detener la última despedida de Ciro.

No hay comentarios: