31 de octubre de 2011

EL MERCADO Y LA EDUCACIÓN O LA EDUCACIÓN Y EL MERCADO

Por saravia

Por esta época se viene tratando desde muchos ángulos el tema que el título trata de reflejar. Todos hablan, recomiendan, sugieren y opinan recetas para la mejora del sistema educativo peruano recomendando recetas que en otras latitudes están siendo cuestionadas.

El mensaje de que es duro dar coces contra el aguijón, sigue perturbando hoy en pleno siglo XXI cuando de verdades se trata. Hoy nos envuelven la misma mercadería que nos ofrecieron hace más de dos décadas atrás y que quienes la defendieron y la pusieron en práctica no han hecho más que contribuir a que la brecha de inequidad se agrande.

El discurso ya es conocido. No podemos desconocerlo y abrirle nuestros brazos para asumirlo plenamente sin importarnos quiénes son los que se beneficiarán a fin de cuentas de ello. Al amparo de mejores aprendizajes se sugieren propuestas que van dirigidas a seguir manteniendo la exclusión entre los matices de la pobreza. Y después hablan de calidad. Para nadie que haya seguido la coyuntura educativa es un secreto que en los 90 se intentó imponer un modelo educativo que convenía a ciertos intereses y hasta se llegaron a dar tres leyes que lo harían posible y que originaron huelgas del sindicato del profesores hasta su derogatoria.

Un documento cuya autora es Rosa María Torres “REFORMADORES Y DOCENTES: EL CAMBIO EDUCATIVO ATRAPADO ENTRE DOS LÓGICAS (Convenio Andrés Bello/Cooperativa del Magisterio de Colombia, Bogotá, 2000) -que sería importante lo incluyeran en la bibliografía básica de la formación de docentes-, nos decía entonces que la reforma educativa de los 90 “…no puede entenderse sino en el marco más amplio de las reformas planteadas dentro del esquema neoliberal y, particularmente, en los principios del nuevo paradigma organizativo propuesto para la reforma del Estado y del sector público. 

La figura de “un gobierno que tome el timón en lugar de los remos” (Osborne y Gaebler, 1994:53) expresa bien la nueva función atribuida al Estado, cuestionado el Estado de Bienestar y anunciado el tránsito hacia un Estado Eficiente y Capaz. El “nuevo gerenciamiento público” (new public management), inspirado en el modelo gerencial de la empresa privada, propone como principios orientadores: incorporación de profesionales competentes, con capacidades técnica, de liderazgo y de gerenciamiento, al sector público y a las tareas de dirección, y fortalecimiento de dichas competencias y capacidades; – descentralización y tercerización (externalización) de funciones; – adopción de un esquema organizativo más plano y menos jerárquico; – introducción de la competencia interna en el sector público; – del énfasis en la planificación y el seguimiento de la gestión, al énfasis en el control y evaluación de resultados (medidos en términos de calidad, eficiencia y eficacia); – adopción y vigilancia de estándares y medidas de rendimiento; – establecimiento de un sistema de incentivos vinculados a desempeño y productividad, en base a resultados; adopción de un modelo y un estilo de gerenciamiento en sustitución del modelo y estilo tradicionales de administración; racionalización del gasto y reducción de costos; – mejoramiento y mayor accesibilidad a la información disponible, y mayor utilización de ésta en la toma de decisiones; – flexibilidad para adaptarse a los cambios y favorecer la innovación; – responsabilidad por los resultados y rendición pública de cuentas.”

¿Estos versos no los estamos escuchando con mayor énfasis y frecuencia hoy en día? ¿Acaso no escuchamos la melodía a fines de los noventa? ¿Cómo desafinaron en la aplicación de las pruebas LLECE y en PISA? Si el modelo económico aplicado viene dando frutos, pero también produce inequidades o mantienen las brechas de pobreza, invitan a pensar con sus propuestas ¿por qué no empezar por aplicar modelos educativos que acorde con el modelo económico? ¿acaso no requerimos de competitividad? ¿acaso el sistema forma para ello? ¿acaso no empezaron a florecer inversiones en educación al amparo del Decreto Legislativo en Educación Nº 882 Ley de Promoción de la Inversión de la Educación en la Educación (09.11.96)?; hasta se dan el lujo de vender franquicias al interior del país. A fuer de ir contra las mayorías empobrecidas del país, se oferta utilizando lo mejor del marketing la educación de primera con maestros desocupados que no ganan lo que por ley deberían, sino de acuerdo a un tarifario puesto por el director-gerente y el acuerdo de los accionistas de la inversión. La educación la ofertan como una mercancía más y la dan a crédito a sola firma en una sola cuota o fraccionada en tantas cuotas como el usuario las desee o pueda pagar con el recargo de los intereses correspondientes. Esto está ajustado a Ley y no hay “tutías” como me dijo un director de estos planteles. 

Honras el compromiso asumido o sufres las consecuencias, es decir, pagas además de la cuota pactada, una mora por tardanza. Mismo régimen de los Mall que vienen inundando los distritos y barrios en el país. Y si no pagas, además de informar la morosidad a la oficina respectiva, te obligan a retirar al hijo/a del plantel. Así de descarnado y despiadado es el modelo. ¿Nos hemos puesto a pensar el porqué del ausentismo escolar de algunos estudiantes de determinados estratos? No sólo es el bajo rendimiento en aprendizaje sino es el sistema económico que aplica sus reglas.

Así estamos y nos hemos vuelto espectadores de un sainete que tiene autores de libreto y música y tiene agentes en el mercado educativo y en instituciones que las promueven y un Estado que las prohíja.

Comparto parte de un escrito de Javier Diez G, de la Universidad de León en donde da cuenta cómo las hebras de un tejido se van uniendo y cómo urden el telón de fondo de ajustes educativos que son necesarios si calzan en la horma del neoliberalismo. ”Como analizan la mayor parte de los expertos en política educativa a nivel internacional (Gentili, 1997, 1998; Whitty, Power y Halpin, 1999; Apple y Beane, 2000; Hirtt, 2003; Martínez Boom, 2004; Laval, 2004; Díez 2007) el neoliberalismo se ha convertido en el telón de fondo de los ajustes de la política educativa a nivel mundial, que no se limitan ya al recorte en la asignación de recursos o a su privatización, sino que afectan básicamente a los núcleos centrales del ideario educativo y a las políticas pedagógicas. Los conflictos que se dirimen en la escuela no son más que una parte de la crisis más general de la política y de la ciudadanía en el capitalismo global. (La educación al servicio del mercado, 17.10.11)

En este sentido debemos ser cuidadosos en saber leer el mensaje de quienes ofertan lo mejor, en educación. Muchas ofertas se pueden leer en los encartes sobre el mercado educativo que se presentan en los diarios. Todos de la educación privada, la mayoría para quienes tienen un ingreso cuatro veces mayor que el salario mínimo vital. Y sin embargo vemos como van creciendo estos establecimientos en los barrios, en los distritos populares. ¿Todos los alumnos reciben educación de calidad? ¿Todos son supervisados profesionalmente por las UGEL? ¿No se dedican sólo a la parte administrativa y no a la pedagógica porque no cuentan con especialistas competentes? Y no los tienen porque no existen recursos económicos suficientes. Somos espejos de esa crisis global que no se percibe sino que se presenta de otra forma, con el mercado de abalorios que se pone al alcance de los estudiantes y los padres de familia.

Javier Diez G dice “En la denominada “sociedad del conocimiento” se ha consolidado un nuevo bloque de poder que ejerce una influencia cada vez mayor en la educación y en todo lo social. En esta alianza, como explica Michael Apple (2002), seleccionado como una de las 50 figuras más importantes en el ámbito educacional del siglo XX, se combinan múltiples sectores del capital que abogan por soluciones mercantilistas neoliberales a los problemas educativos, intelectuales neoconservadores que abogan por el ‘retorno’ a unos mayores niveles de exigencia y a una supuesta ‘cultura común’ , fundamentalistas religiosos populistas y autoritarios que se sienten amenazados por el laicismo e intentan preservar a toda costa sus propias tradiciones, y unos sectores concretos de la nueva clase media profesional que impulsan la ideología y las técnicas de la calidad, la medición y la ‘gestión’. Aunque en esta alianza existen claras tensiones y conflictos, su objetivo común es crear las condiciones educativas que consideran necesarias para aumentar la competitividad, las ganancias y la disciplina, y hacernos volver a un pasado romántico basado en una imagen idealizada de la escuela, la familia y el hogar.”(Op.cit.)


La tragedia y propuesta se notan claramente. Sin embargo en el Perú, con el pretexto que el Estado no se da abasto y que es ineficiente, se exhiben hasta el cansancio los resultados de PISA, y se remontan a otros resultados catastróficos. En una época se declaró en emergencia la educación (D.S. 029-2003 – ED), que tuvo como objetivos: a) Frenar el deterioro en la calidad de la educación y revertirlo; b) Dar prioridad a la educación básica, por su alta tasa de retorno; c) Desarrollar la carrera magisterial poniendo énfasis en la formación inicial y continua del magisterio nacional; y d) Reparar, construir y mantener las aulas escolares y sus equipos y servicios básicos. Esta “solución” que se ofertó y el Estado la desarrolló utilizándola como una panacea para el mejoramiento de la calidad de nuestra educación. ¿Dónde están quienes ofertaron orgullosos esa salida? Hoy son convocados en medios para que opinen sobre la política educativa actual que no fueron capaces de desarrollar. Y ahí quedan las opiniones, sus razonamientos. El mercado les brinda así un espacio para opinar, pues estamos en democracia y se respeta la discrepancia, algo que no se practicó en el régimen pasado. Sin embargo dentro del imperio del mercado tienen un lugar para pontificar sin ningún rubor.

En este festival de ofertas y soluciones ilusas “Se abandona de facto (aunque no se reconozca) la idea de que la educación debe estar prioritariamente al servicio del desarrollo integral de las personas y de la formación de ciudadanos y ciudadanas críticos, capaces de intervenir activamente en su mundo y transformarlo. Frente a eso se promueve un modelo educativo cuya prioridad pasa a ser el logro de la eficacia y la eficiencia, en el doble sentido de que sea útil para responder a las “necesidades del mercado”, a la vez que para homogeneizar e integrar a quienes se educan en un pensamiento pragmático, “realista”, acrítico, aceptable socialmente. Mientras, se mantiene el analfabetismo y las más precarias condiciones de escolarización en los países empobrecidos. Forzados a aplicar durísimas políticas de recorte de gastos sociales por los garantes del sistema (OMC, Banco Mundial, FMI…), no sólo no pueden dar prioridad a las políticas de fomento de la educación para todos y todas, sino que en muchos casos se está retrocediendo en los avances mínimos de extensión de la escolarización que se habían conseguido anteriormente” (Op.cit.).


Hoy nos rasgamos las vestiduras por los resultados que se obtienen en los aprendizajes. Creemos que con educación en valores recuperaremos la formación de nuestros estudiantes. Pero ¿qué valores? ¿Los del sistema? ¿Los del mercado? Nos alarmamos porque “aparece” el bullying y el Congreso a través de su comisión de educación apresurada presenta y aprueba una Ley conocida como antibullying (LEY Nº 29719), que en esencia recomienda que cada escuela deba contar con un psicólogo. ¿Y quién los proveerá? ¿Con qué recursos? Para nada se recuerda que la educación es integral, que la formación de los estudiantes está relacionada con la formación ciudadana. Pero no. Se trata de aplicar una política neoliberal conservadora igual para todos los países, sean del cuarto o del primer mundo. Quieren hacernos creer que la crisis de la educación es global y por ello deben darse soluciones generales con algunos matices. Y ahí tenemos lo que se viene produciendo en la educación superior en Europa y en pleno proceso de demanda en Chile y también en Colombia.


No se quiere comprender que es difícil reconocer “… alguna divergencia sustantiva en las acciones y en los discursos de quienes actualmente orientan las propuestas de cambio educativo en todo el mundo. La tesis central que se viene a concluir es que no sólo se está en un proceso privatizador a escala mundial abriendo la educación a los mercados y rompiendo la concepción de la educación como un derecho social que ha de ser protegido por el Estado, sino que se está adecuando la misma educación a los principios y prácticas del mercado. Lo sorprendente es que esta dinámica neoliberal se ha configurado como “sentido común” tan poderoso que ha sido capaz incluso de redefinir los límites de la discusión. Todos estos síntomas no son un ‘daño colateral’ del proceso de globalización neoliberal en el ámbito educativo, sino que son aspectos estructurales y cruciales dentro del proceso de adecuación de la educación a las nuevas exigencias de la economía capitalista.” (Óp. Cit.)

Mientras tanto seguimos con un espectáculo que nos dice que “Sobran maestros en Loreto”, el principal departamento de nuestra amazonía. Ya han pasado más de 4 meses desde que un grupo de maestros decidieron armar una carpa frente a la sede de la Dirección Regional de Educación Loreto (DREL) para exigir que se les atienda a sus demandas. Estos profesores han hecho de todo, se han sometido a huelgas de hambre, han pernoctado junto a sus hijos y hasta han sufrido humillaciones de los transeúntes, pero no obtuvieron respuesta alguna y hasta hoy siguen en pie de lucha (PRO &Contra. 18.10.11). Este grupo de maestros ha hecho de todo para ocupar una plaza vacante, sin embargo hasta el día de hoy siguen en el mismo lugar, y como dicen por ahí, ya van obtener su “titulo” pero de propiedad por armar sus carpas en el malecón.

¿Qué nos dice el mercado? ¿Qué soluciones recomienda? ¿Más colegios privados para darles un puesto de trabajo a los maestros desocupados? Es indudable que existen experiencias de colegios alternativos que tratan de guardar un equilibrio entre los procesos que se viven en el país y las demandas reales de la sociedad. Pero no hay que caer en la trampita de los cantos de sirena del mercado, que tienen un repertorio vasto, pero que en suma preparan a los jóvenes para servir al proceso económico y no para el desarrollo humano integral. Sepamos guardar la distancia en lo que significa un cambio para el desarrollo con equidad, con solidaridad, inclusivo y no un cambio para que los mercados se consoliden como una forma de neocolonización en la era de la ciencia y la tecnología, del respeto a la diversidad. Recuperemos la verdadera escuela pública y no construyamos alternativas que responden a modas y tendencias, que pasan como las estaciones. No podemos darnos el lujo. (22.10.11)

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